Entrevista
Alcaldesa pedánea de Javalí Nuevo: "Estamos en riesgo de perder 20.000 euros, y hace falta cada céntimo"
Barquero retoma la presidencia de la Junta Municipal de Javalí Nuevo, a la que accedió por primera vez en 1999. Tras no llegar a un acuerdo PP y Vox, la socialista resultó ganadora en el pleno del 7 de noviembre al encabezar la lista más votada en las elecciones municipales de 2023

María Jesús Barquero, alcaldesa pedánea de Javalí Nuevo, en la Glorieta. / Juan Carlos Caval
María Jesús Barquero retoma el bastón de mando en la pedanía de Javalí Nuevo, en la que viven más de 3.200 murcianos, después de 125 días sin Junta Municipal. Barquero accedió a la Junta en 1999 y la ha presidido durante cinco legislaturas, hasta que un pacto entre los populares y Vox gobernó en la pedanía tras las elecciones municipales de 2023, aunque la lista más votada fue el PSOE. Ahora, comienza su nueva legislatura con un reto claro, aprovechar los 20.000 euros aún disponibles del presupuesto, y varios frentes abiertos, como una sala de estudios, ya aprobada y presupuestada, y proteger el entorno de La Contraparada, entre otros objetivos.
—Ha sido concejala y alcaldesa pedánea durante cinco mandatos, el primero de ellos en 1999. ¿Cómo ha cambiado la situación desde tus primeros años?
He visto una evolución, pero desgraciadamente no a mejor. El procedimiento ha empeorado bastante respecto a la gestión por parte de la Junta. Antes se nos permitía más autonomía para contratar directamente obras y reparaciones urgentes, lo que nos daba mucha agilidad. Hoy el sistema que tenemos es un colapso total por parte del Ayuntamiento: todo hay que encargarlo a la administración central y los servicios que nos ofrecen son muy escasos.
—En ese sentido, ¿considera una mejora nuevo contrato de mantenimiento anunciado para las pedanías?
Soy bastante escéptica. De hecho, todavía no se nos ha explicado en detalle. Mañana tengo una reunión con el concejal del ramo para conocerlo, pero por la experiencia con otros 'inventos' parecidos, dudo que sea tan eficaz como se nos está vendiendo. Somos 55 pedanías, donde vive la mayor parte de la población de Murcia. Somos los que más aportamos en impuestos y los que menos recibimos en servicios.
—La financiación de este año se habrá visto afectada por los más de cien días sin bastón de mando. ¿Podrá la pedanía utilizar esos recursos no invertidos?
Mucho. Hoy mismo tenemos una reunión para saber exactamente cómo estamos económicamente. He convocado también a los portavoces del Partido Popular y de Vox porque quiero que todos sepan de dónde partimos y que contribuyamos entre todos a gestionar la pedanía. Venimos de un déficit reconocido en pleno: el anterior alcalde pedáneo dejó una deuda de 10.000 euros y apenas quedaban 89 en caja.
—Y, ahora, ¿cómo queda el presupuesto disponible?
Se nos ha informado de que el Ayuntamiento va a devolver unos 20.000 euros que se descontaron del presupuesto para un contrato de reparaciones que al final no se ejecutó. El problema es que ese dinero tenemos que gastarlo antes del 15 de diciembre, y estamos a 11 de noviembre. Si no lo utilizamos, se lo queda el Ayuntamiento.
Los habitantes de las pedanías somos los que más aportamos y los que menos recibimos
—¿Eso significa que podrían perder 20.000 euros?
Sí. Estamos en riesgo de perderlo. Vamos a tener que ser muy creativos para gastarlo a tiempo, porque tenemos muchísimas necesidades en el pueblo y no queremos que, después de cuatro meses esperando, el Ayuntamiento se quede con el dinero del pueblo, porque necesitamos cada céntimo. Pero el problema es que para cualquier obra necesitamos un proyecto del Ayuntamiento, y eso suele tardar dos meses como mínimo. Así que es imposible llegar a tiempo si no se agiliza el procedimiento.
—¿En qué tipo de actuaciones se invertiría ese dinero si consiguen ejecutarlo?
En reparaciones básicas: colegios, vía pública, arreglos urgentes… Lo que necesita cualquier pueblo que ha sufrido un año de parálisis. Tenemos muchos proyectos que quedaron aparcados: una sala de estudio que ya estaba aprobada y presupuestada y nunca se hizo; un aula de Infantil que necesita uno de nuestros colegios, y muchas reparaciones pendientes. Los jardines están en un estado lamentable, parece que venimos del desierto del Sáhara, como dirían en mi pueblo. Mientras la Glorieta se viste de flores, aquí los parques están hechos un auténtico desastre.
—¿Algún proyecto concreto a destacar?
Sí, la Contraparada está llena de socavones y con el mobiliario urbano deteriorado. Nadie se ha preocupado de mantenerlo. Nuestra prioridad es conservar Contraparada y avanzar más allá, conectándola con el resto de la huerta mediante un cinturón de protección, algo que hemos pedido muchas veces al Ayuntamiento.
Tenemos muchos proyectos que quedaron aparcados, como una sala de estudio que ya estaba aprobada y presupuestada y nunca se hizo
—Tras varios meses sin mandato, ¿cómo han vivido este tiempo y qué mensaje quiere trasladar a los vecinos?
Nuestro estilo de gobierno siempre ha sido participativo. Cada enero, cuando conocemos el dinero que el Ayuntamiento nos destina —siempre poco—, enviamos una carta a todos los vecinos para que nos digan en qué creen que deberíamos invertir. Mucha gente participa: los mayores nos lo comentan de viva voz, los jóvenes lo hacen por redes sociales y, en base a sus propuestas, elaboramos el presupuesto. Y es muy enriquecedor, porque muchas veces pensamos que una cosa es prioritaria y resulta que los vecinos nos abren los ojos sobre otras necesidades. Además, la Comunidad autónoma, que debería financiar muchas de esas mejoras, no aporta, y el Ayuntamiento tampoco reclama lo que nos corresponde, y ese es un problema: una dejación de funciones por parte del Ayuntamiento. También tenemos problemas más pequeños, pero igual de importantes para los vecinos: quejas por pulgas en jardines, calles donde se han derribado casas y no se ha completado la apertura del vial, o el jardín Diego Manzano, donde se tiró una sede ilegal de una peña y el espacio quedó a medio arreglar.
—¿Cómo ha vivido este cambio de etapa?
Pues con mucha ilusión, y la gente con mucha emoción también, después de pillar un cabreo de narices por la anterior situación. Ahora, los vecinos nos abordan para decirnos: "ya era hora, qué bien, ya podemos funcionar." Y también quiero agradecer al portavoz, Ginés Ruiz, quien, desde que le trasladamos la situación de parálisis que teníamos, se volcó con el tema y él ha trasladado al Ayuntamiento de Murcia todos los problemas de la ciudadanía y hemos intentado solucionarlos a través de él.
El Ayuntamiento no reclama a la Comunidad lo que nos corresponde, y eso es dejadez de funciones
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