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Pedro J. Fernández, conservación del Patrimonio de la Huerta: "La Contraparada hace que se reparta la vida por toda la huerta de Murcia"

Explicaba que La Contraparada “es un conjunto de obras hidráulicas que se han ido sucediendo a lo largo de los siglos, posiblemente de origen romano”

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La Opinión

La historia de La Contraparada, también conocida como el Azud Mayor, discurre de forma paralela a la de la ciudad de Murcia. Situada entre Javalí Viejo y Javalí Nuevo, se trata de una infraestructura que es es una de las construcciones más importantes de la historia del municipio y el punto exacto desde el que el río Segura reparte el agua que da vida a la huerta murciana.

En la actualidad además de ser el azud que distribuye el caudal entre las acequias Aljufía y Alquibla, el paraje se ha convertido en un enclave para el ocio, la educación ambiental y la divulgación histórica. En sus alrededores se han acondicionado senderos, miradores y zonas de descanso, y en su interior se encuentra el Centro de Interpretación de la Contraparada, pendiente aún de su apertura definitiva.

"El principio de todo"

En la sección ‘Una Huerta por Descubrir’ del canal Canal 8, el portavoz de Huermur, Pedro J. Fernández, ofrecía una entrevista en la que repasaba la historia y el valor patrimonial de este enclave. En ella comenzaba por situar geográficamente el lugar y por subrayar su importancia en la historia de Murcia: “Es un lugar situado a unos 10 kilómetros de Murcia entre la pedanía de Javalí Viejo y Javalí Nuevo, siguiendo el curso del río Segura agua arriba. Es un lugar que, para hablar de la huerta, es el principio de todo, podríamos decir.”

Fernández explicaba que La Contraparadaes un conjunto de obras hidráulicas que se han ido sucediendo a lo largo de los siglos, posiblemente de origen romano”. Añadía que fue “construido hace más de mil años en época musulmana, reconstruido tras la reconquista cristiana y que va configurando su actual imagen en los siglos XVIII y XIX.”

Durante la entrevista el representante de Huermur señalaba que “lo que vemos en la primera fotografía es el azud nuevo… obras que se van superponiendo a lo largo de los siglos, y esta es quizá la imagen más significativa y por la que actualmente se conoce.”

El corazón del agua

En su explicación sobre el valor hidráulico de este punto del Segura, Fernández subrayaba la relación entre la obra y el paisaje que la rodea: “En este paraje el río pasa encajonado entre unos conglomerados de roca, por lo que los antiguos murcianos construyeron esta presa en esta posición.”

También explicaba su función vital para el sistema de riego tradicional murciano: “Lo que ha hecho esta obra a lo largo del tiempo es retener el agua del río para que por las dos acequias mayores… se reparta la vida por toda la huerta de Murcia.”

Fernández comparaba el sistema hidráulico con el funcionamiento del cuerpo humano: “Es como un sistema circulatorio del cuerpo humano, grandes venas o arterias que se van dividiendo en otras más pequeñas y que al final luego es un sistema… de ingeniería entera.”

Y remarcaba que en Murcia, el agua nunca se desperdicia: “En la huerta de Murcia nunca se pierde el agua, porque la que no se filtra y va a los acuíferos luego vuelve a salir, se recoge y va al río.”

Un espacio recuperado

El portavoz de Huermur también hablaba de los trabajos recientes a fecha de la realización de la entrevista para poner en valor el entorno: “Hace unos años hicieron una obra de acondicionamiento, hay zonas de merienda, zonas de esparcimiento… se ha hecho un nuevo centro de interpretación que todavía no se ha abierto”, en relación al actual Centro de Visitantes.

ReconocÍA que el acondicionamiento había cambiado parte del aspecto original, pero destacaba su utilidad actual: “Se ha preparado una zona donde también… se han hecho unas obras de acondicionamiento que, aunque se ha perdido la esencia de ver las acequias como nacidas de allí, sí está preparado tanto para zonas de merienda como para instalar algún quiosco cuando se abra también este nuevo centro.”

En su relato Fernández celebraba la mejora ambiental del entorno: “Podemos tocar el agua del río, el agua que está limpia… hay fauna que parece ser que ha llegado la nutria desde el río, está ya hasta la Contraparada y la recuperación ambiental se nota.”

La educación como futuro de la huerta

El presidente de Huermur insistió en la importancia de acercar este patrimonio a las nuevas generaciones: “Nos gustan mucho las actividades paraescolares, los talleres formativos… los niños son los que tienen que conocer la huerta, que las lechugas no vienen del supermercado.”

Y defendía que el aprendizaje sobre la huerta debe hacerse en contacto directo con el territorio, no solo en los libros: “Todo eso se puede explicar sobre el terreno, no simplemente en un aula.”

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