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Feria de Murcia

Un crisol de culturas único en el Gran Desfile de Moros y Cristianos

Por primera vez en la historia de esta representación, las abanderadas de las kábilas árabes y las mesnadas castellanas comparten carroza mostrando el germen de convivencia social del que resultó la ciudad de Murcia, en el año en el que la fiesta estrena el título de Interés Turístico Internacional

Gran Desfile de Moros y Cristianos 2025

Israel Sánchez

Santiago Ramón Torres

Santiago Ramón Torres

El Gran Desfile de Moros y Cristianos de 2025 será recordado por ser el primero bajo el título de fiesta declarada de Interés Turístico Internacional y por escenificar la historia de Murcia en el año que se cumplen 1.200 años desde su fundación.

Además, la tradición y el orgullo festero e identitario estuvieron acompañados por un profundo mensaje de convivencia social entre la cultura musulmana y la cristiana que se demostró por medio de una carroza en la que desfilaron unidas, por primera vez en la historia del desfile, las abanderadas de las kábilas árabes y las de las mesnadas castellanas.

Esta fue una de las principales novedades de la fiesta, que además, contó con la participación del ballet de Víctor Campos y de las carrozas de Carmen Larrosa, la abanderada infantil, y, Beatriz Pascual del Riquelme, la abanderada de la Federación.

El recuerdo a la época medieval comenzó a las ocho de la tarde en la Alameda de Colón y el Puente de los Peligros y se extendió hasta el final de la Gran Vía y la plaza de la Fuensanta. Durante horas, Murcia se transportó hasta los siglos VIII y XV, en pleno periodo de la Reconquista, donde los primeros conjuntos en aparecer a escena fueron los cristianos.

Tras la abanderada infantil llegaba el turno de la carroza de unión de abanderadas moras y cristianas que fue recibida con cañones de confeti acompañados de aplausos y gritos del público que alababan la belleza de las abanderadas.

Al paso de los Reyes Cristianos, una megafonía explicaba la historia de la ciudad, junto a unos muñecos cabezudos y guerreros medievales que representaban los personajes históricos de aquel momento.

Al finalizar las mesnadas castellanas, llegó el turno de la carroza de la festera del año, Rut Fernández Moreno, custodiada por unas bailarinas y caballeros.

Los árabes estrenaron su presencia en el desfile por medio de un narrador y una narradora que explicaban la fundación de la ciudad hace 1200 años. También repasaron los momentos más importantes de las relaciones entre ambas civilizaciones, lo que fue recibido por aplausos de parte de un público que abarrotaba la Gran Vía de la ciudad, con hasta tres filas de personas de pie sumadas a las dos de asistentes que habían adquirido una localidad.

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