Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Polémica

Riña al cantar una línea en el centro de mayores de Espinardo en Murcia

El motivo de la discusión fueron 600 euros que han desaparecido tras el cierre temporal del espacio hasta noviembre

Un grupo de mujeres durante una partida de bingo.

Un grupo de mujeres durante una partida de bingo. / Felipe García Pagán

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Judit López Picazo

Judit López Picazo

Un ingreso hospitalario, una detención policial y 600 euros en paradero desconocido motivaron una discusión entre el antiguo y el actual presidente del centro de mayores de Espinardo. Estos son los únicos puntos en común de ambos relatos. El presidente actual del centro, Eduardo Milán, afirma que él solo dio un empujón para evitar un golpe. El anterior presidente, Pedro Ruiz, que hubo puñetazos y que él terminó en el suelo, aunque el parte de su ingreso hospitalario en el área de salud 1 del hospital Virgen de La Arrixaca dice que se dirigió al centro por «dolor cervical y occipital» tras una «hiperextensión del cuello» y que «acude a urgencias por falta de mejoría clínica».

Un centenar de personas se reunió en uno de los bingos familiares que se celebran en el centro de mayores de la pedanía. En el cuarto cartón de bingo, Pedro Ruiz cantó una línea y le dijeron que no le darían el dinero debido a problemas anteriores. Ruiz asegura que el actual presidente le llamó «sinvergüenza ladrón» y le acusó de haber robado 600 euros por el micrófono. «Me cogió del cuello, me soltó un puñetazo y me tiró al suelo. Nos separaron y llamaron a la Policía Nacional», relata el antiguo presidente, quien asegura que los agentes solo le detuvieron a él, aunque su abogado le sacó del calabozo, y posteriormente fue ingresado en La Arrixaca a causa de las lesiones.

El actual presidente del centro, Eduardo Milán, explica que el centro permaneció cerrado desde mayo hasta noviembre, cuando se celebraron las elecciones para designar al presidente. Con 146 votos frente a los 4 de Ruiz, Milán se erigió como el nuevo presidente. La junta directiva estaba resentida con el anterior, porque no se había pagado la factura, por valor de 600 euros, de los alimentos que se entregarían como premio en una lotería familiar que no se celebró debido al cierre del centro. Esta sería la causa de que, en un primer momento, se le negase el premio por cantar línea, pero Milán sostiene que finalmente sí se otorgó el premio.

La versión del actual presidente difiere mucho y es menos violenta: él afirma que simplemente trató de evitar un golpe de Ruiz, pero que ninguno terminó en el suelo. «No conoce la vergüenza, sigue asistiendo a los actos a pesar de la mala relación con su anterior junta directiva», afirma Milán, y lamenta: «Estoy asustado, temo por mí y por mi familia. Esto no merece la pena». El actual presidente resalta la importancia de mantener vivo el centro y ofrecer a los mayores de Espinardo un lugar de reunión, pero en este contexto, para él, «no sale rentable. He recibido amenzas. Me dijo que si nos vemos en la calle me va a matar».

Tracking Pixel Contents