Medio Ambiente
El Ayuntamiento de Murcia prepara una querella contra la vaquería ilegal de Los Dolores
Los vecinos del carril Campoy llevan 20 años denunciando los malos olores y los vertidos de purines a la red de acequias de esta explotación sin licencia

Algunos de los residentes próximos a la vaquería de Los Dolores, ayer en unos de los huertos colindantes. | JUAN CARLOS CAVAL
Los vecinos del entorno del carril Campoy en la pedanía murciana de Los Dolores están perdiendo la poca paciencia que les quedaba. Llevan cerca de dos décadas soportando los malos olores y los vertidos no controlados de una explotación ganadera, una vaquería con cerca de 300 cabezas (último dato conocido), que nunca ha contado con la necesaria licencia de actividad, entre otras cosas porque se levanta sobre suelo urbanizable.
Además, según explica a La Opinión uno de los vecinos afectados, Juan Llor, los purines y los residuos alimentarios que genera esta actividad se filtran en la acequia y en los huertos próximos que lindan con la vaquería «y como consecuencia de eso se secan muchos árboles y afecta a la producción de frutales». Además, según Llor, a 200 metros del perímetro de la explotación el aire es absolutamente «irrespirable, durante todo el año, especialmente durante los meses de verano».
Las primeras denuncias contra esta vaquería se interpusieron en el año 2006. Desde entonces se han sucedido multitud de informes y actuaciones municipales, entre las que destacan hasta dos decretos para el cese de la actividad (el último de 2017) que nunca se llegaron a ejecutar, un fallido intento de legalización por parte de los propietarios y una sentencia firme de 2019 del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo en la que se ratifica la orden para el cierre de la explotación. A pesar de todo este movimiento y el respaldo legal, la explotación no sólo ha seguido funcionando sino que ha ampliado su actividad.
«Las personas dueñas de la explotación han actuado con una impunidad inexplicable en el siglo XXI en un estado de derecho y una sociedad democrática», lamentan los vecinos, que llegaron incluso a denunciar al Consistorio por prevaricación por omisión del deber, algo que fue finalmente desestimado por la Fiscalía.
Desde el Ayuntamiento de Murcia recuerdan que el artículo 146 de la Ley 4/2009 de Protección Ambiental señala que en caso de incumplimiento voluntario de las órdenes de cese o suspensión de la actividad (como es el caso), la Administración podrá ejecutarlas subsidiariamente, a costa del obligado. Sin embargo, el siguiente artículo, el 147, señala que como alternativa a la ejecución subsidiaria se podrán imponer multas coercitivas sucesivas de hasta 3.000 euros cada una (durante quince meses como máximo), cuyo importe se fijará prudencialmente en función de los valores ambientales afectados y molestias causadas.
Y este es el camino que emprendió el Consistorio, el de las multas coercitivas (300 euros el primer mes y 150 euros más por cada mes que pasa), porque entiende que la ejecución subsidiaria no es viable, ya que hubiera implicado (una vez que se desecha la posibilidad del sacrificio animal) el traslado y el mantenimiento de 300 vacas y no se disponen de instalaciones municipales adecuadas para este fin. En total, los propietarios de la explotación ganadera han pagado multas por valor de 20.250 euros.
Una vez transcurridos los 15 meses y después de que los técnicos municipales comprobaran que la actividad de la vaquería seguía funcionando, la Concejalía de Planificación Urbanística que dirige el edil Antonio Navarro Corchón ha pedido a los servicios jurídicos del Ayuntamiento que acudan a la vía penal y preparen una querella contra los titulares por un delito de desobediencia grave.
Cabe destacar que la pena por este tipo de delitos puede conllevar entre tres meses y un año de prisión o multa de 6 a 18 meses.
Cinco muertos desde 2003
La vaquería ilegal de Los Dolores ha estado envuelta a lo largo de los años en algunos accidentes fatales que consternaron a la sociedad murciana.
El 26 de abril de 2003, cuatro personas, miembros de la misma familia, fallecieron como consecuencia de la inhalación de gases tóxicos de una fosa séptica vinculada con la explotación, cuando se disponían a limpiar el interior del pozo de purines.
El 29 de abril de 2021, un niño de 14 meses murió aplastado por un camión de gran tonelaje cuando hacía maniobras en el carril de acceso a la vaquería. Según los vecinos de la zona, todos los días por ese carril «entran y salen camiones de esas características para cargar y descargar ganado, leche, paja y comida para las vacas».
Los residentes lamentan que tras estos dos casos el Ayuntamiento de Murcia no actuara con más firmeza y agilidad para que esos trágicos hechos no pudieran volver a repetirse.
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