Un grupo de efectivos del 112, Protección Civil de Molina y Policía Local de Murcia y Santomera rescató el lunes por la noche a V.M., un joven murciano que sufrió un accidente en Coto Cuadros. «Suelo salir al monte con la bici, he sido scout y conozco bastante el monte de Murcia. Decidí subir un poco más de lo habitual -explica-. Hubo un momento en que me perdí y busqué cualquier camino que bajase. Vi unos trazos de rueda de bicicleta y pensé que por ahí bajaría sin problema. Al doblar una curva, me topé con dos ladrillos, uno a cada lado del camino, y un montón de ramas y troncos esparcidos».

El ciclista no pudo salvar los obstáculos y salió despedido. «Volé -cuenta-. Luego vi que estaba a, por lo menos, seis o siete metros de donde quedó la bici, fue un golpe tremendo». Al ver que no llegaba a casa, su madre llamó al 112.

«Me desperté al rato, comprobé que había pasado una hora, no podía moverme y hacía mucho frío. Estaban ya buscándome, pero eso era básicamente encontrar una aguja en un pajar. Entonces, a mí me quedaba poca batería, pero me dio tiempo a llamar al 112, y, por lo visto, consiguieron trazar la cuadrícula de mi ubicación. Al rato empecé a oír sirenas y me tranquilicé un poco, pero pasó otra hora hasta que llegaron», explica el joven.

En su perfil de Twitter, la Policía Local incidió lo difícil que fue «acceder a la zona». «Yo no podía moverme, me quedé paralizado, ni siquiera tenía fuerzas para arrastrarme -continúa el accidentado-. Cuando me pusieron la manta térmica, ellos mismos vieron que iba a ser difícil salir de allí con la camilla».

«Sucede de vez en cuando»

Al poco, los efectivos policiales concluyeron que aquello era una trampa para ciclistas. «Me dijeron que esos ladrillos y esos troncos no pintaban nada en ese camino, que además es una senda muy estrecha y transitada habitualmente por los ciclistas: yo mismo decidí bajar por ahí, un camino que llevaba a la Costera Norte, porque vi trazos de ruedas de bicicleta», explica el joven murciano.

No es habitual -«pero se da de vez en cuando»- que los ciclistas se topen con trampas en entornos naturales. La Policía Local de Murcia abrió una investigación al respecto, con el objetivo de descubrir quién está detrás de estos obstáculos.

«Hay de todo, yo he visto clavos en plena senda para que te los claves en las ruedas y tengas problemas, y sé de algún compañero que se ha encontrado con un hilo metálico colgando de dos árboles, que vas un poco rápido y te lo comes», explica el ciclista accidentado, que considera que algunas de estas trampas «pueden resultar letales si se va a cierta velocidad».

Por suerte, no fue su caso: «Mentiría si dijera que ya no tengo el susto en el cuerpo, pero tuve suerte, creo que el casco me salvó de hacerme algo realmente serio. Además de varios hematomas, solo sufrí una lesión cerebral traumática, que fue lo que me provocó la parálisis, y que se cura con reposo», concluye, casi aliviado.