La Casa Torre de Aledo, más conocida como la Casona de Carolina Codorniú y ubicada en la pedanía murciana de Churra, pasará a ser una residencia de ancianos que acabará 6.400 metros cuadrados. La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Murcia dio ayer el visto bueno a la aprobación inicial del proyecto de plan especial para modificar y ampliar los usos de la parcela donde se ubica esta infraestructura, que es una de las pocas casas señoriales tradicionales murcianas que quedan en el municipio.

«Gracias a esta actuación, el Ayuntamiento facilita la rehabilitación y recuperación de este inmueble, clasificado como bien integrante del patrimonio cultural de la Región de Murcia con la categoría de bien catalogado por su relevancia cultural», sostienen desde el Consistorio. El inmueble acogerá una residencia de ancianos que abarcará 6.400 metros cuadrados.

Esta actuación, que se desarrollará sobre una superficie de 12.000 metros cuadrados, también permitirá la restauración del Escudo del Marqués de Aledo, declarado Bien de Interés Cultural.

Los trabajos a realizar supondrán una inversión de 4 millones de euros. El trámite de licencias ya se encuentra en marcha. La nueva residencia tendrá capacidad para albergar a 150 usuarios, que recibirán servicios como fisioterapia, enfermería y centro de día. Asimismo, se restaurará el Escudo del Marqués de Aledo, declarado Bien de Interés Cultural.

La Concejalía de Desarrollo Sostenible y Huerta, que dirige el edil Antonio Navarro, ha ampliado el uso de este espacio, de terciario a asistencial, a la vez que ha informado favorablemente de la viabilidad del proyecto, que deberá conservar la volumetría y composición de huecos en todas sus fachadas, no alterando los materiales y colores originales y respetando su entorno próximo de vegetación.

La superficie total de suelo sobre la que se ejecutarán las actuaciones previstas para el desarrollo del proyecto asciende a 12.000 metros cuadrados. El inmueble, que se encuentra en la urbanización La Ladera, en Churra, y que fue propiedad en un principio del Marquesado de Aledo, no tiene uso desde que falleció su propietaria en 1985. Posteriormente, la vivienda fue adquirida por Juan Antonio Pérez Urruti y Carolina Codorníu Bosch (1891-1985), hija del ingeniero de montes que repobló Sierra Espuña, Ricardo Codorníu y Stárico (1846-1923), y madre del inventor Juan de la Cierva.