29 de septiembre de 2020
29.09.2020
La Opinión de Murcia
Delincuencia

Un tiroteo siembra el pánico en la Plaza de la Constitución y las balas entran en una vivienda

Los vecinos apuntan a una guerra entre clanes por el control del narcotráfico en Espinardo

29.09.2020 | 04:00
Un tiroteo siembra el pánico en la Plaza de la Constitución y las balas entran en una vivienda

El barrio del Espíritu Santo en Espinardo ha vuelto a sumar un nuevo incidente que ha enrarecido y tensionado el ambiente social. Un tiroteo durante la noche del domingo en la Plaza de la Constitución puso en alerta a los vecinos y a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Según fuentes de la Policía Nacional en Murcia estos hechos estarían relacionados con una investigación que sigue abierta por parte de la Brigada de Policía Judicial, en cuyo marco se esperan algunas detenciones esta misma semana.

Algunas de las balas cruzadas de esa noche llegaron hasta la fachada de varias viviendas en bajo cercanas a la iglesia; varios disparos atravesaron puertas y persianas y llegaron a entrar en una casa para impactar finalmente sobre algunos muebles del salón-comedor y un televisor. Algunos vecinos con los que ha contactado esta Redacción, apuntan a una nueva disputa entre clanes (que identifican como Guachos, Carros y Bocas) por el control del narcotráfico en la zona.

Estas fuentes aseguran que los ajustes de cuentas por 'estafas' en la venta de diversas drogas suelen ser habituales en la zona.
Estos hechos son sólo una gota más que cae en un vaso ya colmado hace mucho tiempo y los vecinos piden el amparo de las autoridades públicas hacia una situación insostenible, que lejos de amainar, empeora año tras año.

A las continuas denuncias por la actividad delictiva que tendría lugar en diversas viviendas sociales reconvertidas en narcopisos, se suma ahora la preocupación por la desidia de ciertos sectores de esta población por respetar las normas sanitarias anticovid; la celebración de botellones y eventos festivos masivos es una constante en los últimos días.

Los pocos vecinos que se atreven a hablar exigen previamente garantías de que su anonimato quedará resguardado ya que temen represalias.

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