28 de septiembre de 2020
28.09.2020
La Opinión de Murcia
Okupación

Los okupas se hacen con edificios abandonados en San Pío X

Los vecinos reclaman al Ayuntamiento el desalojo de la zona y más seguridad

28.09.2020 | 04:00
Los okupas se hacen con edificios abandonados en San Pío X

Estructuras de edificios abandonados a medio construir, reflejo de la crisis inmobiliaria que estalló hace más de una década, y solares de empresas que han ido desapareciendo con el paso de los años se han reconvertido en viviendas improvisadas para las cerca de un centenar de personas que las han ocupado en el barrio murciano de San Pío X.

La ocupación de estos espacios abandonados ha pasado a ser un verdadero problema para los vecinos de esta zona de Murcia, quienes denuncian la situación de inseguridad que viven sin que desde el Ayuntamiento les ofrezcan una solución. Además de los problemas de convivencia, tienen que hacer frente a la acumulación de basura y la presencia de ratas, a lo que se une que algunos de estos espacios se están convirtiendo a su vez en puntos para el consumo de drogas.

El expedáneo de San Pío y vocal en la junta municipal, José Liza, apunta a que hay dos zonas que han sido objeto de ocupación por el tiempo que llevan abandonadas: la estructura de un edificio que hay junto al conocido restaurante El Alias y las antiguas calderas del gas, donde se han metido decenas de personas a vivir sin ningún tipo de seguridad.

Liza recuerda que, como pedáneo, llamó en varias ocasiones a Sanidad y a Disciplina Urbanística para que estos okupas fueran desalojados y se hicieran limpiezas de las zonas mencionadas. «Con esto evitábamos ocupaciones largas», apunta. Sin embargo, critica el abandono que está sufriendo el barrio desde hace más de un año.

Los vecinos coinciden en que «la zona de las calderas del gas se ha convertido en un foco de infección», ya que en estos depósitos se acumula agua y hay colonias de mosquitos tigre, así como plagas de ratas que cruzan a los edificios vecinos. A la vez que en el viejo edificio abandonado «han encontrado cobijo hasta un centenar de personas que malviven en la calle y que de esta forma pueden estar cerca de la zona del Rollo, donde los buscan para trabajar».

El presidente de la Asociación de Vecinos de San Pío X, Domingo Centenero, explica a LA OPINIÓN que ante la falta de respuesta por parte del Consistorio han planteado el problema de inseguridad que viven a la Delegación del Gobierno, desde donde les han indicado que presenten un escrito abordando el problema para buscar una solución.

Promesas incumplidas

Centenero insiste en que las promesas incumplidas se van sumando, ya que el concejal responsable de Urbanismo prometió hace un año que se iba a actual en la zona de las calderas del gas y aún siguen esperando. Al igual que la ampliación de una de las calles de entrada al barrio o la construcción de una acera para poder andar con seguridad, prometidas también en campaña electoral, y de las que no se ha vuelto a saber nada.

Otro vecino, Raúl Martínez, alerta de la situación que viven los propietarios del restaurante El Alias, a los que han roto la uralita del aparcamiento, les hacen sus necesidades desde las alturas del edificio colindante y les han llegado a increpar en más de una ocasión. A la vez que apunta a que uno de las personas que se han metido a vivir en la estructura se ha hecho el responsable de una de las plantas, llegando a cobrarles un alquiler al resto por estar allí.

Estas denuncias no son nuevas, ya que desde el PSOE el concejal Enrique Lorca ha pedido en más de una ocasión soluciones a los problemas a los que se enfrentan a diario los vecinos de San Pío. «En el caso de la estructura del edificio abandonado el responsable es el constructor, pero de forma subsidiaria debe actuar el Ayuntamiento», señala.

Desde el Ayuntamiento el concejal de Desarrollo Sostenible, Antonio Navarro Corchón, explica que el pasado mes de julio se hizo un requerimiento a la empresa propietaria de las calderas del gas para que proceda a la limpieza de la zona y al cierre de los huecos que hay en varias de sus construcciones, unas obras valoradas en cerca de 10.000 euros y para las que contaba con el plazo de un mes. «Una vez vencido y al no obtener respuesta será el Ayuntamiento el que actúe de forma subsidiaria», apunta el edil.

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