15 de septiembre de 2020
15.09.2020
La Opinión de Murcia
Especial Romería y Feria de Murcia 2020

La madre de Murcia

"Eres, Fuensanta, el consuelo de este murciano jardín", y así la Morenica se ganó el favor de la ciudad, convirtiéndose en su Patrona

15.09.2020 | 04:00
La madre de Murcia

Creo que no hay mejor forma de describirla que así, con su himno, con las letras que escribiera el recordado Jara Carrillo, a las que el maestro Oliver puso música. «Eres, Fuensanta, el consuelo de este murciano jardín». Es una carta de amor compartida con la Madre, compartida entre todos nosotros, pues cada murciano nace queriéndola, lo lleva en su ADN. Pero para hablar de Ella, su origen y culto, nos debemos de remontar hasta el año 1429 con la referencia escrita más antigua que se conserva.

Su primera bajada

Murcia, finales del siglo XVII, concretamente año 1694. Tras unos desacuerdos con los Padres Agustinos, el Cabildo de la Catedral decide no contar con la imagen de la entonces Patrona, Nuestra Señora de la Arrixaca, para traer hasta la Catedral la imagen que ellos poseían en el Santuario de Algezares: la Virgen de la Fuensanta «por ser esta una imagen de gran devoción en Murcia y la huerta», como así lo recoge el acta capitular del Cabildo de la Catedral (A.C.M. Act. Capt. Ib. f. 300 v - 301 r.).

Dicha imagen no se recordaba, por parte de los mayores, haberla visto antes en Murcia. Esto no es óbice para que la Fuensanta gozara de devoción como testifican las actas catedralicias. Tal es así que dentro de su culto contaba con dos fiestas anuales, una en torno a la Encarnación y otra al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen), festejando a la Fuensanta los vecinos de Algezares, La Alberca y cuantos devotos allí se acercaban. Por aquel entonces, las romerías ya existían, pero sin traslados de la imagen; eran los romeros quienes se desplazaban hasta el Santuario, como hoy día sigue sucediendo en Calasparra con su Patrona en torno al 8 de septiembre. Es conveniente recordar la presencia de la fuente a la que se le atribuían propiedades milagrosas; ya se tiene constancia en 1356, la cual dio nombre a esta imagen que entonces fue de la Encarnación, así lo recoge el testamento de doña Antonia de Villena, el 15 de febrero de 1499, que haciendo constar las donaciones a la Virgen se refiere a Ella del siguiente modo: «Otro sy dexo e mando a la Virgen Maria de la Encarnaçion ques la Fuent santa media arrova de azeyte en cada año...».

Para aquella primera rogativa, protagonizada por la Virgen de la Fuensanta, el Cabildo contaba así con una imagen de su propiedad y además con devoción, aunque anteriormente no hubiera bajado a la ciudad. Este caso nos podría recordar, por ponernos en situación, a lo que tantas Cofradías y Hermandades han tenido que responder, resolviendo con imágenes propias, no dependiendo de un tercero que pueda o no condicionar el culto. Tenemos ejemplos recientes en Murcia, como la Virgen de los Ángeles de la Cofradía de la Fe, o el Nazareno de la Archicofradía de la Sangre, procesionando anteriormente una imagen de propiedad privada, siendo ahora una imagen en propiedad de la institución colorá para su procesión del Jueves Santo. Esto respondería por qué la Fuensanta, y no otra imagen de gran devoción –que las había en la ciudad–, visitó aquella ocasión la Catedral. Aquellas famosas excomuniones de las que tanto alarde a veces se hace, fueron suprimidas por un acuerdo firmado a los pocos días de aquel 17 de enero de 1694, entre el Obispo, el Concejo y el Cabildo, organizándose una procesión general con la Arrixaca, quedando así firmado el 23 de enero del mismo año.

Los Agustinos y la Virgen de la Arrixaca

La presencia de los Padres Agustinos con la Arrixaca se remonta en torno al año 1580, a su llegada a la ciudad en 1514 deseaban fundar en la iglesia de San Sebastián o en la Arrixaca. En este momento cabría recordar un elemento que es clave para el entendimiento de todo lo sucedido, y las relaciones de los Agustinos con los Canónigos de la Catedral. El Cabildo obtuvo la bula 'Apostolicae sollicitudinis', firmada por el Papa León X en Roma en agosto de 1513, con la cual se anexionaba la iglesia de la Arrixaca a la fábrica de la Catedral, perteneciendo al Cabildo su responsabilidad y administración. Ya en 1580 ante la insistencia y llegada a la Arrixaca de los Agustinos, el Cabildo formalizó un acuerdo con ellos entre los que estaba: «Poder traer a la Arrixaca a la Catedral cuando hiciera falta por la gran devoción que Murcia le tenía». El entendimiento fue fructífero y así lo llevaron a cabo ambas partes durante más de 100 años hasta aquel de 1694, fecha que supuso el principio de un cambio devocional en Murcia. Tal era la responsabilidad de los canónigos de la Catedral sobre la Arrixaca que son ellos quienes en 1709 sufragan las andas procesionales de plata, con un presupuesto de 1682 reales (A.C.M. Act. Capt. L. 32, f, 411 r.-v. 15-Oct).

Así fue como un 16 de enero de 1694 la Fuensanta llegó al actual Barrio del Carmen, a los Capuchinos, llegando a la Catedral al día siguiente. Resueltas las tensiones con el Obispo del momento, y los Agustinos, su Ilustrísima presidio la procesión de la Fuensanta antes de que regresara a Algezares concluidos los cultos, dicha procesión llegó hasta San Agustín, realizando un encuentro entre la Arrixaca y la Fuensanta, entonando una salve «para el aumento de la devoción de ambas imágenes». Como vemos, ya desde su primera bajada a Murcia, la Virgen de la Fuensanta estaba unida a la Arrixaca con aquel encuentro que tantas lágrimas provocó, como cuentan las crónicas.

El patronazgo

El cambio de patronazgo no fue de un día para otro, no fue nada automático. Aunque ya en 1731 se consideraba Patrona a la Fuensanta, la Virgen de la Arrixaca –hasta entonces Patrona– siguió visitando la Catedral décadas después de aquel 1694, concretamente hasta el año 1748, llegando el 27 de octubre hasta el 11 de noviembre, aquel sería el último día en que la Arrixaca estuviera en la Catedral. Esto suponen 54 años en que tanto la Arrixaca y la Fuensanta, como otras imágenes de devoción, iban y venían a la Catedral con motivo de las rogativas, no siendo siempre estas por lluvia, bien pudiendo ser por epidemias, plagas, por la muerte o salud de los monarcas del momento, entre otras súplicas.

También hay que decir que nadie ha confabulado o inventando prodigios sobre la Fuensanta, las mismas actas capitulares del Cabildo de la Catedral que recogen lo anteriormente expuesto, también hablan de la ausencia de lluvia, aun habiendo solicitado la presencia de la Fuensanta en la Catedral, y habiéndose celebrado los cultos pertinentes ante la falta de agua, igual que llegó a pasar con otras imágenes como en este caso la Arrixaca. Todo fue paulatino hasta que la Morenica se ganó el favor de los murcianos, convirtiéndose con el devenir de los años en la imagen que centralizaba la devoción patronal en Murcia y así la tomó el pueblo. Por tanto no debemos resumir todo en la consabida frase: «Bajaron a una para poner otra, llovió y desde entonces fue Patrona». No. Todo tiene y tuvo su proceso como vemos.

La imagen, advocación y devoción de la Virgen de la Arrixaca merece todo el respeto del mundo, y precisamente por eso hay que dejar de lado esos temas que nada repercuten en el bien de Ella. Cambios de patronazgos los han habido en diversos puntos geográficos de nuestra Diócesis, como el caso de Cartagena, o incluso mantener el patronazgo sobre una advocación pero cambiar la imagen. Esto último sucedió en Puebla de Soto, quienes actualmente veneran una imagen de vestir de la Virgen de las Mercedes.Cada caso, de los tantos que existen, es digno de estudio.

En el caso de la Arrixaca, la imagen también se adaptó a los gustos de la época, embelleciendo su rostro, incluso llegando a tener desde entonces ojos de cristal. Llegó a poseer un importante ajuar, tanto de mantos, rostrillos, coronas y trono de plata (regalado por el Cabildo, anteriormente nombrado). Actualmente la sagrada imagen no se presenta vestida, pero si la podemos ver así en la fachada de San Andrés, un relieve de la Virgen de la Arrixaca vestida, con rostrillo y manto, corona la portada de la Parroquia que la acoge desde hace siglos, lo cual nos da a entender que el aspecto que la venerada imagen presentaba gustó y así se reflejó en aquel momento.

La Virgen de la Arrixaca, aun con la pérdida del patronazgo sobre Murcia, ciertamente habría que investigar o escribir fehacientemente qué sucedió con el culto de la Arrixaca, Cabildo aparte. Culto que iba a menos hasta caer en el olvido, llegando a estar tan histórica y venerada imagen en un segundo plano, hasta la llegada de su gran valedor como fue Javier Fuentes y Ponte. Tal vez la Hermandad o devotos de entonces deberían haber procurado que no se perdiera el culto a la antigua Patrona de Murcia, aunque ya no ostentara dicho título o suscitase tanto interés como anteriormente. No sé a que se debe esa dejadez, una auténtica pena.

A muchos nos gustaría ver a día de hoy una Solemnísima Procesión Triunfal presidida por la histórica talla de la Arrixaca, acompañada de cofrades y devotos, adentrándose también en el centro de la ciudad, no relegándose como hasta ahora por su Barrio con la réplica de su imagen. Porque como digo, el Patronazgo es, si se me permite, secundario. No es preciso gozar de un Título de Patrona para ser protagonista de unos cultos y procesión, dignos de tan gran Señora.

Rogativas con el nazareno

Entre todas las imágenes que iban y venían a la Catedral a presidir las rogativas, encontramos la imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno. 'Vecino' de los Agustinos y propiedad de la Cofradía de su propio nombre, hoy popularmente conocida como de los Salzillos, aunque siempre ha sido y será la Cofradía de Jesús.

Aquella imagen, como bien recogen las crónicas, también protagonizó conjuntamente con la Fuensanta rogativas y procesiones, y no existía ningún tipo de problema. Es más, para mayor comodidad y no interferir en los cultos o necesidades de la Cofradía, el Cabildo de la Catedral decidió un buen día costear una imagen propia de Jesús Nazareno, imagen que podemos ver en una de las capillas de la Catedral junto a la Soledad. Hecho del que poco se habla, tal vez porque no haya tanto interés en 'rivalizar' como con la Arrixaca, pero ante el cual nos encontramos con similares características que la antigua Patrona. Y aunque se alternara el histórico Nazareno de Jesús con el de la Catedral, ni el Cabildo ni nadie ha podido quitarle a esa imagen el cariño que Murcia le tenemos. ¿Por que? Porque, entre otras cosas, siempre ha tenido detrás su Cofradía que lo ha cuidado con mimo y celo. Y por eso, por venir menos a la Catedral no es 'menos Nazareno'. Solamente hay que echarse a la calle cada mañana del Viernes Santo o mucho antes, en sus dos traslados, para ver como camina literalmente entre la multitud. El Nazareno en ese aspecto corrió mejor suerte en su culto, amén del tesoro salzillesco que le rodea, que la Arrixaca.

Expuesto todo lo anterior sobraría decir que la Virgen de la Fuensanta es la Patrona de Murcia. Pero por si hay alguna duda aún recordaremos parte del texto que Fuentes y Ponte escribe en La España Mariana: «...se comprende que desde el legado recibido por muerte de los comediantes, el Cabildo ha sostenido con heroicos esfuerzos la posesión y patronato del Santuario engrandeciéndolo y enriqueciéndolo, aumentando el fervor popular hacia la Virgen de la Fuensanta; hasta el caso de que haya sido anulado el antiguo e inmemorial y Real Patronato de Nuestra Señora de la  Rejaca o Arrixaca venerada en San Agustín, proclamando como única Patrona a Nuestra Señora de la Fuensanta».

A ello sumaremos lo que recoge el libro de don José María Lozano, la ratificación que el 15 de abril de 1955 hacen desde Roma, que no nombramiento, si no ratificación, del Patronazgo de la Fuensanta sobre Murcia. Casos muy similares los encontramos por ejemplo en Málaga quienes recientemente celebraron el 150 Aniversario del nombramiento de la Virgen de la Victoria como Patrona, aunque ya se le consideraba como tal desde el siglo XV.

De todo cuanto está escrito puede usted, querido lector, leer y contrastar en el libro Historia Documentada de la Virgen de la Fuensanta obra de don José María Lozano y España Mariana Provincia de Murcia obra de don Javier Fuentes y Ponte.

Ojalá y en próximas ocasiones, las voces se pronuncien con propiedad y argumentos, todo ello siempre en un clima constructivo. Sirva pues esta publicación para desterrar la síntesis: «Quitaron a una imagen para poner a otra, bajaron a la Fuensanta, llovió y desde entonces es Patrona».

Como vemos todo tiene su proceso, no fue fácil ni automático. Me consta que las respectivas Hermandades que rinden culto a tan históricas imágenes, Arrixaca y Fuensanta, tienen mucho trabajo tras ellas. De hecho tuve la suerte de portar sobre mis manos la imagen original de la Arrixaca cuando visitó el centro de la ciudad en 2013, a donde volvía después de décadas, y lo que sentí sigo sin poder expresarlo, como cuando camino bajo el trono de la Morenica. Lo que la Madre nos mueve solo lo entiende nuestro corazón.

Todo ello es tan solo una parte de la gran historia que atesora nuestra Patrona. La Madre de Murcia y su huerta. La Reina de todo lo creado. A Ella se siguen rindiendo generaciones enteras, la Patrona de propios y extraños, pues venidos desde Andalucía, Madrid, Bilbao, Barcelona, Albacete o Valencia, reconocen en Ella su belleza, quedando prendados de su imagen y asistiendo como fieles romeros a sus traslados o visitándola en la Catedral.

Ahora, que la pandemia sigue merodeando nuestras calles, es el momento idóneo para rememorar lo que nuestros mayores ya hicieron con ella, cuando bajaba en rogativa. Comprendo que habrá que esperar a los que los médicos y especialistas vayan avanzando sobre vacunas o tratamientos, pero nunca estará de más dejarse caer en las manos de la Virgen ante esta situación. Vayamos a la Catedral, aprovechemos su presencia para rogarle por el final de todo esto, para que cuide de los enfermos y personal sanitario, a quienes sufren las consecuencias y a todos los fallecidos que estarán en el cielo junto a Ella.

Mientras nos queda la esperanza de que llegará el día, aunque sin exactitud, de que volveremos a estar juntos y en su presencia. Sin mascarillas ni distancias, en donde triunfalmente, sin furgonetas ni actos privados, regrese a Algezares, a su trono que tiene en aquel mirados en plena sierra. Así y sólo así, con esa confianza en que Ella nos volverá a librar de todo mal, como a nuestros mayore, debemos de permanecer. No estéis tristes porque no haya romería, debemos estar más bien alegres, la Madre sigue entre nosotros, no puede haber mejor regalo ante esta situación.

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