La Asociación para la Conservación de la Huerta y el Patrimonio de Murcia (Huermur) ha recibido esta semana un escrito de la Consejería de Cultura de la Región de Murcia, donde se reconoce que se informó negativamente sobre la instalación de los famosos "pegotes amarillos" en la fachada del Teatro Romea propuesta por el Ayuntamiento, limitándolas a 15 días y no todo el año como pretendía éste.

En concreto, la Dirección General de Bienes Culturales indicó literalmente en su informe que "la propuesta de instalación en fachada del Teatro Romea del Proyecto Murcia Capital Española de la Gastronomía 2020 fue informada negativamente en fecha 10/01/2020, autorizándose, no obstante, su instalación provisional en período no superior a quince días naturales", y añadiendo la administración regional que "la propuesta de instalación en la fachada del Teatro Romea no contribuye a la adecuada lectura del monumento, puesto que no está relacionada con ninguna actividad de carácter teatral, constituyendo, por el contrario, un elemento que impide y menoscaba la apreciación del bien y de sus valores culturales".

Huermur considera este tipo de instalaciones constituyen un elemento que impide y menoscaba la apreciación del bien y de sus valores culturales, y le pide al Ayuntamiento de Murcia que para futuras ideas piense en ubicaciones más acordes, indicando igualmente que las fachadas de los monumentos históricos de Murcia y sus entornos de protección no son "cuerdas de la ropa" para tender las ocurrencias de los regidores municipales.

La entidad conservacionista remarca que el Teatro Romea, que data del siglo XIX y que ostenta la máxima protección al ser un monumento declarado Bien de Interés Cultural BIC, es uno de los teatros más importantes de la Región de Murcia, y uno de los pocos edificios civiles del XIX que aún se conservan en el centro histórico. Por ello, se debe proteger y cuidar al máximo.

Por último, Huermur quiere recordar que "mientras que buena parte del patrimonio cultural del municipio de Murcia languidece entre basuras, pintadas y abandono ruinoso, las administraciones se dedican a este tipo de ocurrencias en espacios como el Teatro Romea, en vez de cumplir con su deber de conservar y restaurar todo el patrimonio monumental de Murcia, en parte en manos de las propias administraciones y cuya desidia y abandono es de sobra conocida".