05 de septiembre de 2019
05.09.2019
La Opinión de Murcia
Despedida

La Fonda Negra cierra después de 120 años atendiendo al público en Murcia

El establecimiento de alimentación abrió en 1898 y era de los pocos que había sobrevivido al paso del tiempo en la capital

05.09.2019 | 21:24
Los propietarios de La Fonda Negra

El centenario comercio de Murcia 'La Fonda Negra' echa el cierre para siempre. El establecimiento de alimentación, que ofrecía fiambres, quesos, vinos, mariscos y otros productos, llevaba abierto desde 1898 y era de los pocos locales antiguos que había sobrevivido al paso del tiempo en la capital.

El hijo del propietario del mítico local murciano ha compartido un escrito para despedir al "pedacito de la Murcia de antaño":

"El viernes 6 de Septiembre de 2019 subió la persiana por último día D. Jesús Sánchez Blaya, propietario del centenario comercio de alimentación 'La Fonda Negra' sito en la Calle González Adalid.

Desde 1898 (quizás incluso antes, vaya usted a saber), llevaba dicho establecimiento ofreciendo la mejor selección de fiambres, quesos, vinos, conservas de marisco y un sin fin de productos que varias generaciones de clientes han podido degustar y que bien valió el reconocimiento de la Cámara de Comercio con el Premio Mercurio en 1993.

Recuerdo con nostalgia cuando mi madre nos recogía a mi hermana y a mí del colegio y de camino a 'la tienda' pasábamos por trapería y hacíamos un alto en el camino en la confitería Viena, para comprar unos panecillos y rellenarlos de salchichón de Vic, o de jamón ibérico o serrano (según estuviera de humor mi padre). Eran los años 80, y el negocio funcionaba viento en popa, pues no existían grandes superficies que pudieran competir con los comercios del casco histórico de Murcia. Mi abuelo 'Paco el de la fonda', mi padre y Andrés despachaban sin cesar mientras un mozo manejaba con destreza la carretilla para llevar los pedidos a domicilio que se requerían a través de un teléfono fijo que no cesaba de sonar.

Una época dorada en la que en Navidad la gente esperaba en la calle debido a un exceso de aforo de clientes que acudían a comprar los mejores productos para servir en sus mesas de Nochebuena y de los empresarios que encargaban sus cestas de Navidad (eso sí eran cestas) que preparaba en el sótano y sin apenas descanso mi añorada abuela Clara.

Gracias a la Fonda Negra en mi familia hemos podido comer, pero gracias a mi padre, que no ha faltado ni un solo día a trabajar (ni siquiera estando enfermo como bien saben los clientes más allegados) hemos podido estudiar, viajar, y disfrutar de una buena juventud hasta ser independientes. Él siempre ha querido que estudiáramos y nos ha mantenido alejados del negocio pues a él no le dieron opción y observaba despachando desde el mostrador cómo sus compañeros de Maristas se hacían odontólogos, periodistas, abogados, etc.

Sólo me ha involucrado a finales de los 90 en fechas navideñas, al convertirme repartidor en moto de paquetes y pequeñas cestas durante mis vacaciones en el Instituto y cuando él se tomaba un merecido descanso anual la segunda quincena de Agosto y me hacía responsable de acercarme a comprobar el funcionamiento de las cámaras frigoríficas (momento que aprovechaba para coger alguna delicatesen a escondidas).

Cierra La Fonda y con ella se va un pedacito de esa Murcia de antaño, de la de blanco y negro, pero también de la de color. Gracias Fonda Negra, gracias papá."

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