20 de mayo de 2019
20.05.2019
Abastecimiento

Los hogares reciben cada día 25.000 m3 de agua de la potabilizadora de la Contraparada

Las instalaciones de Aguas de Murcia captan el caudal del canal de la margen izquierda del postrasvase Tajo-Segura, lo que permite abastecer al 25 por ciento de la población del municipio

20.05.2019 | 04:00
Los hogares reciben cada día 25.000 m3 de agua de la potabilizadora de la Contraparada

Guste más o menos el sabor, el agua que llega a cada uno de los hogares a través del grifo es una de las de mayor calidad gracias al control y seguimiento que se realiza al agua potable de Murcia desde la potabilizadora que Aguas de Murcia tiene en la Contraparada. De estas instalaciones salen cada día 25.000 metros cúbicos de agua que son distribuidos hasta las viviendas, el equivalente a diez piscinas olímpicas.

Pero, aunque esta cantidad pueda parecer enorme, sólo abastece al 25 por ciento de la población del municipio de Murcia, ya que del resto se encarga la Mancomunidad de Canales del Taibilla.

Para que la planta potabilizadora pueda desempeñar su función es necesario contar con la materia prima, el agua, que es captada del canal de la margen izquierda del postrasvase Tajo-Segura. Una vez que esta entra en las instalaciones se somete a tres procesos: oxidación, clarificación y filtración. Pasos con los que se eliminan los gérmenes y los sedimentos que pueda tener de forma artificial.

El jefe de planta de la Potabilizadora de Aguas de Murcia, Pablo Cascales, insiste en que «consumir agua del grifo es una garantía de calidad, ya que analizamos en planta hasta 230 parámetros cada día para constatar que el agua que llega a los ciudadanos es totalmente salubre». Al tiempo que afirma que es más ecológica que la de botella, ya que no es necesario el uso de plásticos y tiene un menor impacto ambiental, además de más económica, ya que el precio de un metro cúbico de agua potable es el equivalente al precio de una botella de litro y medio.

Tres fases

Cuando llega a la planta el agua del canal del postrasvase se lleva a cabo la oxidación, para la que se usan una serie de reactivos como cloro, ozono y dióxido de cloro, un proceso que sólo dura unos minutos y que se realiza en una cámara cerrada con el objetivo de no emitir ozono a la atmósfera. En la segunda fase, la clarificación, el agua se sigue desinfectando, aunque esta vez en tres decantadores que, a primera vista, se asemejan a tres grandes piscinas con una capacidad de 80.000 metros cúbicos y 40 metros de largo en las que el agua se somete a una especie de decantación para que los sedimentos que le puedan quedar se posen en el fondo, formando unos lodos que se retiran y pasan a la linea de fangos. Tras esto los fangos se deshidratan para transportarlos posteriormente en seco.

Esta zona de 'piscinas' estaba a cielo descubierto cuando la planta comenzó a funcionar en 1974, aunque unos años después decidió cubrirse para evitar la proliferación de algas que aparecían en los meses de altas temperaturas. El proceso de clarificación puede durar entre ocho y diez horas y no se alarga más gracias a los productos que se le aplican para acelerar la decantación, «ya que si se hiciera de forma natural sería eterno», reconoce Domingo Campillo, responsable de captación de la planta potabilizadora.

La tercera y última fase por la que pasa el agua es la de filtración, la cual se hace sobre carbón activo que permite retener los compuestos orgánicos que puedan quedar, eliminando la posibilidad de que el agua pueda tener mal olor o sabor. En este momento se vuelve a desinfectar y se le añade cloro para protegerla, lo que supone una garantía de calidad y potabilidad del agua. Una vez que ha finalizado el proceso el agua se lleva hasta la zona de bombero, donde es impulsada por unas bombas hasta la red para ser distribuida. Unas bombas originales de 1974 que siguen en uso y que 45 años después siguen llevando el agua a los hogares de los murcianos.

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