19 de mayo de 2019
19.05.2019
Arqueología

San Esteban entra en el laboratorio

Los restos hallados en el arrabal de la Arrixaca en los seis meses que ha durado la excavación llegan al laboratorio de arqueología de la UMU

19.05.2019 | 04:00
San Esteban entra en el laboratorio

Los seis meses durante los cuales el equipo de arqueólogos de la Universidad de Murcia que ha estado excavando el yacimiento de San Esteban están concentrados en las 60 cajas que han llegado hasta el Laboratorio de Arqueología de la UMU, en la facultad de Ronda de Levante. Allí, distribuidos en varias salas y liderados por el director de la excavación, Jorge Eiroa, se encuentran los expertos que van a sacar a la luz los secretos del Arrabal de la Arrixaca armados con pinceles, palillos de madera, microscopios y productos con los que conservar y dar forma a las piezas y restos óseos de los siglos XII y XIII que han aparecido bajo metros de tierra en pleno centro de la ciudad.

El grupo, formado por cerca de una decena de personas, se ha descalzado las botas de seguridad con las que se movía sobre el terreno para colocarse la bata blanca del laboratorio.

En la primera sala, la más amplia, se encuentra la arqueobióloga Mireia Celma, junto a quien trabajan Sergio Salas y Ana Baño en el cribado de los sedimentos de flotación. Gracias al trabajo que se ha llevado a cabo con la máquina de flotación se han recuperado carbones, semillas y restos de tejidos y fibras que están siendo analizados para conocer el entorno en el que vivía la población del arrabal y cómo era su día a día, de qué se alimentaban.

«Gracias a estos residuos esperamos determinar, por ejemplo, si tomaban miel, derivados lácteos o si usaban cera para la cubrición», indica Celma. El grupo de la UMU liderado por José Sebastián Carrión estudiará los pólenes y, como novedad, se han tomado muestras de restos de parásitos fosilizados en el sedimento de las letrinas, los pozos y del interior de las tumbas. En total, ocho cajas de restos de sedimentos pesados y una caja de sedimentos ligeros que les tendrán 'atados' a la mesa del laboratorio durante los próximos meses.

Siguiendo por el pasillo del laboratorio, en una pequeña habitación, está Isa Molina que, apoyada por la arqueóloga Pilar Vallalta, se está encargando del estudio de los metales. Esta joven investigadora los analiza para catalogarlos en función de sus dimensiones y composición, pero para ello antes debe llevar a cabo un importante trabajo de limpieza mecánica con bisturí y alcohol. En la segunda fase el objeto se somete a la lente del microscopio, donde se buscan detalles de restos o decoración que aún sean visibles.

Algo más al fondo se encuentra una de las salas más grandes del laboratorio y ahí se concentran una parte muy destacada de los restos que han aparecido, piezas de cerámica y vidrio y restos óseos. De la clasificación de los primeros se encarga el arqueólogo José Ángel González, mientras que la responsable de los huesos es la directora de Antropología de la excavación, María Haber.

Pero al igual que ocurre con los metales, estos elementos deben pasar por un proceso previo de limpieza del que se están encargando Francisco Gallego (alumno de grado) y Cristina Guirao (alumna de máster). Cristina está haciendo una limpieza con agua y cepillos de los restos cerámicos, que posteriormente se dejan secar para que vayan soltando el agua. Ya en la mesa son José Ángel González y María Ángeles Muñoz quienes se encargan de su clasificación, formando pequeños montones con aquellas piezas que forman parte de un mismo objeto para intentar recomponerlo posteriormente y para incluirlas en la base de datos que se está confeccionando. En este caso, han llegado 10 cajas con restos de cerámica que han sido encontrados en los tres puntos en los que se ha estado excavando en San Esteban, recinto 1, recinto 2 y maqbara (cementerio).

En el área de limpieza también está Francisco Gallego, quien con un cepillo de dientes y un palillo fino de madera, se afana en limpiar los restos óseos para quitar el máximo barro y tierra posibles, para posteriormente etiquetarlos y clasificarlos. Este estudiante de grado maneja desde huesos completos hasta pequeños fragmentos de 2 milímetros.

En un lado de esta misma sala, sobre una mesa con más altura, trabaja con los huesos, sin levantar la cabeza y equipada con mascarilla y guantes, la doctora Haber, quien explica que éstos no se pueden sumergir en agua para limpiarlos porque se podrían deshacer, de ahí que haya que extremar la precaución a la hora de manejarlos. Mientras nos explica el proceso intenta retirar la tierra de un cráneo infantil, que en uno de sus laterales lleva un pendiente.

María Haber indica que después de limpiar los restos óseos se dejan secar en unas bandejas llamadas 'secadero' durante una semana para que pierdan toda la humedad y no generen microorganismos. Después se procede a recomponerlos con un producto llamado Poraloid con el que se van uniendo, aunque un único cráneo puede suponer varios días de trabajo, ya que también se le aplican unas gasas especiales para que peguen bien.

Los arqueólogos han extraído un total de 32 individuos, de los que la mitad de los cuerpos corresponden a niños. En este trabajo de laboratorio también se toman muestras de tierra de la zona del estómago para hacer un estudio de parasitología y así conocer si estos sujetos fallecieron por alguna infección. Las primeras muestras se analizan en Murcia, aunque las definitivas, que tendrán que dar la conclusión final, son estudiadas en la Facultad de Medicina de Granada. Este es uno de los motivos por los que la doctora Haber trabaja con mascarilla y guantes, con el fin de no contaminar los restos y que no se produzca transferencia de ADN.

El director de la excavación, Jorge Eiroa, recuerda que los trabajos de laboratorio se van a alargar durante los próximos dos meses, tiempo durante el cual se quieren analizar y clasificar todos los restos hallados durante la campaña de excavación de San Esteban. Una vez que todo haya sido catalogado, será depositado en el Museo Arqueológico de Murcia y custodiado por la Comunidad Autónoma.

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