14 de mayo de 2019
14.05.2019
Sucesos

Asaltan su casa y su negocio de Sangonera en menos de dos meses

El propietario del Restaurante Bartolo pide a los políticos que, además de arreglar aceras del pueblo, incrementen la seguridad

14.05.2019 | 19:38
Destrozos en el local de Sangonera.

En apenas dos meses, el dueño del Restaurante Bartolo, en Sangonera, ha vivido qué se siente cuando los amigos de lo ajeno entran en tu vivienda y en tu negocio. En la casa, recibió la visita de los ladrones en marzo. En el local, en lo que va de año lleva media docena de asaltos.

El hombre califica de "vergonzoso" el panorama "que tenemos en Sangonera la Verde". Pese a que el negocio cuenta con alarma (y, de hecho, salta), esta medida de seguridad parece no amedrentar a los ladrones, que rompen rejas y se meten dentro del establecimiento, donde hacen una serie de destrozos que los dueños se encuentran al día siguiente, al abrir.

El panorama en el local del Camino del Palmeral es el de siempre: cristales rotos, sillas por los suelos, puertas reventadas. Destrozos que los propietarios tienen que arreglar, una y otra vez.

Por el momento, los asaltos se producen cuando no hay nadie dentro del negocio. Por tanto, nadie ha salido herido. Aunque muchos vecinos tienen miedo de que los ladrones vayan a más.

Bartolo, el propietario del negocio, pide a los políticos que, además de arreglar "aceras y centros de salud", se pongan las pilas a la hora de dotar de más seguridad las pedanías.

El día que entraron en su domicilio, por otro lado, "reventaron nuestra puerta y recorrieron toda la casa, destrozando las habitaciones y llevándose todo lo que pillaban a su paso".

No es el único pueblo en el que los cacos están haciendo su agosto. Así, la Policía Nacional busca a los sujetos que han entrado ya cuatro veces en ocho días a robar a un centro de rehabilitación, ubicado en El Palmar, donde se hacer terapias para niños empleando perros y caballos. Desde la clínica en cuestión, Centauro Quirón, en la Carretera de Cartagena, confirmaron los asaltos y explicaron que tienen lugar siempre de noche, cuando el negocio está cerrado. Los cacos, al igual que en el bar de Sangonera, fuerzan la puerta y se llevan herramientas, televisores, tabletas y hasta una pistola a presión para limpiar, explica el gerente, Pedro Ferrer. Nadie ha salido herido, de momento, porque nadie se ha topado con los delincuentes.

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