18 de marzo de 2019
18.03.2019
La Opinión de Murcia
Investigación

Los dueños de la residencia ilegal de Murcia, mañana ante el juez

La Policía realiza un nuevo registro en el ILE Senior Club y se lleva documentación relativa al caso

20.03.2019 | 20:30
Los dueños de la residencia ilegal de Murcia, mañana ante el juez
Un momento del registro de este miércoles por la tarde en el centro.

Serán tres noches las que habrán dormido en los calabozos cuando, mañana por la mañana, sean conducidos por la Policía Nacional hasta la Ciudad de la Justicia de Murcia. Los sospechosos son Julián Ramón L. G., su esposa, Manuela E., y el hijo de ambos, Julián L. E.

Desde la semana pasada estaban en el punto de mira, aunque no fue hasta este lunes que les pusieron los grilletes. La operación fue llevada a cabo por agentes de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional de Murcia y por el Grupo de Delitos Económicos del citado Cuerpo. 

Este último Grupo fue el que se encargaba de llevar a cabo hoy, miércoles, otro registro en el centro. Uno más. Lo hacía en busca de dinero de dudosa procedencia y de documentación que pudiese incriminar a una familia que siempre ha dicho ser inocente.

La Policía Nacional procedió esta semana a la detención de los responsables del ILE Senior Club, en la calle San Antonio de Murcia. Se trata del centro en el que varios internos y sus familiares denunciaron haber sufrido trato vejatorio e intentos de estafa.

El negocio, que ya fue cerrado por la Consejería de Familia la semana pasada, se anunciaba en un gran cartel como 'residencia', sin tener permiso para ello. Por este motivo, en su momento se le puso una multa, aunque la Comunidad entonces no lo clausuró y el negocio siguió funcionando. Hasta que saltó el escándalo hace apenas unos días.

Ya había denuncias desde hace meses, pero precipitó las cosas el aviso de una empleada de una sucursal bancaria que vio cómo una clienta, de avanzada edad, intentaba, flanqueada por el matrimonio propietario de la residencia ilegal, sacar una gran suma de dinero de su cuenta. La trabajadora se olió algo extraño y no dejó a la anciana retirar esa cantidad. A continuación, llamó a la Policía.

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