13 de marzo de 2019
13.03.2019
La Opinión de Murcia
Testimonio

"Cuando la llevábamos a pasear, mi madre nos decía que ella no quería volver ahí y la sacamos"

"Preguntábamos qué tratamiento recibía y nos decían que 'cariño y amor'", indica la hija de una afectada

13.03.2019 | 04:00
"Cuando la llevábamos a pasear, mi madre nos decía que ella no quería volver ahí y la sacamos"
"Cuando la llevábamos a pasear, mi madre nos decía que ella no quería volver ahí y la sacamos"

En Navidad, quisimos llevarnos a mi madre quince días. Y ellos dijeron que no. ¿Cómo que no? ¡Yo soy su hija!» Así se expresaba una mujer que desde junio de 2018, y hasta hace apenas unos días, tenía a su progenitora, de 70 años de edad, en la residencia de la calle San Antonio, cuyo dueño está siendo investigado por maltratar y aislar a los internos. Ya la han sacado. El caso está actualmente en manos de un abogado.

«Nunca nos dejaban subir a la habitación de mi madre. Decían que lo hacían por razones de seguridad e intimidad», insiste la mujer, que atiende a LA OPINIÓN en compañía de su hermana. Ellas, al igual que su hermano, se percataron de «irregularidades» en el centro. Por ejemplo, «carencias del servicio» y que «no cogían el teléfono nunca».

Su madre sufre demencia. Pese a que tenía «un plan de atención especializado» en el centro en cuestión, por el que pagaba más de 3.000 euros al mes, alguna vez sus parientes se la encontraron incluso «sin ropa interior».

«Era todo muy raro. Cuando la sacábamos de paseo, ella nos decía que no quería volver ahí», subrayan sus hijas. Asimismo, «de repente, no podía tener visitas. Y no te cogían el teléfono. Queríamos una residencia en el centro, que ella estuviese bien y, lo que en principio era súper bonito, empezó a complicarse».

Hace unos días, «la sacamos diciendo que íbamos a estar con ella unos días». Entonces «tuvimos problemas para sacar su ropa». De hecho, ahí siguen las pertenencias de la señora. Sus hijas esperan recuperarlas, ahora que la Policía ya tiene conocimiento de lo que pasa.

Recuerdan también que, cuando preguntaban al matrimonio responsable del centro qué tratamiento estaba siguiendo su madre, ellos le contestaban que «cariño y amor». La mujer está ahora «en otro centro, adaptándose».

Fuentes cercanas a la investigación dijeron que el perfil de víctima de esta trama es el de una «mujer de familia adinerada, preferiblemente sola», con el fin de «quedarse con su patrimonio, una vez que fallezca».

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