14 de febrero de 2019
14.02.2019
Testimonio

Da a luz en el centro de salud de San Andrés de Murcia

"Llegué a las ocho y cuarto a una prueba en los monitores y a las nueve ya había nacido mi hija", relata la feliz madre, Marta Tovar, de 33 años

14.02.2019 | 04:00
Marta Tovar, en su habitación de la Arrixaca con su hija en brazos y su esposo junto a ella.

La pequeña Elizabeth venía ayer al mundo en el centro de salud de San Andrés, en la capital murciana. Su madre, Marta Tovar, ya había salido de cuentas y tenía cita para hacerse una prueba en el citado ambulatorio. «Tenía algunas molestias por la mañana y me he ido con unas pocas contracciones, pero no pensaba que fuesen de parto», recordaba ayer la feliz madre a LA OPINIÓN desde su habitación en el Hospital Virgen de la Arrixaca, horas después de que la niña naciese.

En la sala de monitores de San Andrés, explica Tovar, «me han explorado y he roto aguas ahí. Tenía mucha gana de empujar».

La recién nacida (su tercera hija, tras Gabriel, de 12 años, y Marta, de 8) veía por primera vez la luz «allí mismo, donde los monitores», mientras su madre era asistida por dos matronas, «enfermeras y tres o cuatro mujeres más», comenta la joven. «Luego vino un pediatra a ver a la niña», apostilla. El pediatra es Guillermo Nieves, que corroboró que la pequeña se encontraba en buen estado de salud. Desde el centro de San Andrés, una ambulancia trasladó a Marta Tovar y a su pequeña al Virgen de la Arrixaca, para someterlas a ambas a un examen en profundidad. Están bien.

«Ayer (por el martes) estaba yo muy bien, no me esperaba que me pasase esto en el centro de salud», manifiesta la joven, de 33 años y natural de Alcantarilla.

Añade que «a las ocho y cuarto de la mañana llegué a San Andrés», acompañada por su esposo y su padre, «y a las nueve ya había nacido Elizabeth».

De los profesionales que la atendieron en el ambulatorio «no conocía a nadie», resalta la chica, al tiempo que señala que su hija «ha salido un poco 'azulica', pero me han dicho que era normal».

Lo que le ha pasado es «una anécdota con final feliz», considera. Cuando se puso de parto en el centro de salud, «han echado a toda la gente» que estaba esperando para hacerse pruebas en la sala de monitores, que era el paritorio improvisado. Evidentemente, nadie se quejó. «Cuando salí, todo el mundo estaba aplaudiendo y dándome la enhorabuena», agradece la joven madre.

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