19 de enero de 2019
19.01.2019
La Opinión de Murcia
El lugarico

Martínez Muñoz-Palao (1870-1942), implicado en El Regadío

18.01.2019 | 20:24
Martínez Muñoz-Palao.

El 4 de septiembre de 1870 nacía en Murcia Francisco Martínez Muñoz-Palao. Unos días después recibía las aguas bautismales en la parroquia de San Lorenzo. Era hijo del pedagogo y escritor Pascual Martínez Palao (1837-1898), otro de cuyos vástagos, Enrique, impregnado de regeneracionismo, desarrolló una prolífica labor educativa en Cartagena.

A mediados de la década de 1890 Francisco Martínez se avecindaba en Totana, sin perder por ello los vínculos con su ciudad natal. Afincado en la población del Valle del Guadalentín, desarrolló una fecunda gestión de difusión de las bondades de la agricultura, de la importancia de dotar de agua a las tierras de Levante, en la apertura de mercados para la producción agrícola, en la búsqueda de apoyos estatales, como también alentando el cooperativismo, sin olvidar lo empírico, materializado en diversos ensayos agrícolas, experimentando, en un constante aprendizaje, con nuevos cultivos y formas delaboreo. Su apuesta por la producción de alfalfa y los aprovechamientos de la palmera, son algunas de sus significativas propuestas.

Constituyen un preciado patrimonio los artículos que, superando la centena, publicó Muñoz-Palao entre mediados de la década de 1910 y la de 1930, tanto en la prensa local y regional como también en otras de difusión nacional. En todos ellos no solo es posible acercarse a la realidad agropecuaria murciana, sino que resultan intensamente reveladores de multitud de proyectos, ideas e iniciativas que emanan de un íntegro compromiso con su tiempo. Completando tan copioso legado destacan 17 obras de diferente temática y entidad, algunas de ellas folletos de pequeña extensión, pero de intenso contenido, otras de esencias líricas, generando un conjunto de singularmérito, predominando los trabajos relacionados con la tierra y el agua, su obtención, aprovechamiento y usos. Uno de sus ensayos más significativos fue el titulado Río Segura que veía la luz en 1922, a través de la editorial Levante, gesta empresarial del escritor unionense Andrés Cegarra. Este tratado era entregado al rey Alfonso XIII a fin de hacerle llegar las necesidades hidráulicas de la cuenca murciana y del levante español.

El espíritu abierto y próvido de Muñoz-Palao, su quehacer comprometido con el contexto social, político y cultural de su tiempo, le llevaron a asumir responsabilidades de concejal y alcalde en el Ayuntamiento de Totana. Además, sus composiciones de meritorio alcance literario, sus reflexiones y saberes de rigor y aprecio sobre las posibilidades agrícolas y de regadío e, indudablemente, su testimonio, se nos ofrecen como el del hombre noble, esperanzado en las posibilidades que emanan de la educación, trabajador incansable por los valores que brotan de la tierra y que conforman una pieza clave de la riqueza de Murcia. La personalidad y los estudios de este singular murciano son una radiante llamada a trabajar con generosidad y espíritu de servicio en la consecución de metas y horizontes de solidez y fraternidad en favor de Murcia y sus gentes.

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