10 de enero de 2019
10.01.2019
Justicia

La acusada de apalear a una anciana en Murcia culpa ahora a su novio

La jueza manda a prisión provisional a la sospechosa, de 41 años, por un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de lesiones agravado

09.01.2019 | 19:24
La acusada, española de 41 años, es sacada de dependencias policiales para ser conducida a la Ciudad de la Justicia, ayer.

La presunta agresora insiste en que fue su pareja quien golpeó a la víctima, de 97 años, y dice que prefiere no dar su nombre porque le tiene miedo.

Ella no ha sido, sostiene. Fue su pareja, de la cual, de momento, se niega a dar el nombre. Es lo que alegaba ayer ante la jueza M. P. M., la mujer de 41 años detenida en Murcia por, presuntamente, dar una paliza a Julia, la señora de 97 años a la que cuidaba. Sus explicaciones no convencían a la titular del Juzgado de Instrucción Número 9, en funciones de guardia, que mandaba a prisión provisional a la sospechosa. La investigación, no obstante, sigue abierta, y la Policía no descarta que se produzca en breve algún otro arresto relacionado con el caso, indicaron fuentes cercanas.

A primera hora de la mañana, la presunta agresora era trasladada de los calabozos de la Policía Nacional hasta la Ciudad de la Justicia de Murcia, donde solo aceptaba contestar a las preguntas de su abogado, de oficio.

En su declaración, M. P. M insistió en que ella no golpeó a la mujer. Dice que, de hecho, intentó defenderla del ataque de su compañero sentimental, un hombre cuyo nombre no ha facilitado. Fue él, siempre según su versión, el que atacó a la anciana, por unos motivos que la sospechosa no precisó. Lo que sí comentó M. P. M es que, el día de los hechos, tanto ella como su pareja habían consumido sustancias estupefacientes, concretamente cocaína.

También señaló la sospechosa que, dado que su novio es un hombre muy violento, le tiene miedo. Teme las represalias que pueda tomar contra ella si le delata. De ahí que siga sin decir quién es. Sus argumentos no cuadraron en el Juzgado, desde donde fue llevada a la cárcel. Se la acusa de un delito de homicidio en grado de tentativa y un delito de lesiones agravado, indican desde el Tribunal Superior de Justicia (TSJ).

Los hechos ocurrieron el pasado domingo, y fueron los vecinos de la calle Poeta Sánchez Madrigal de la capital murciana los que dieron la voz de alarma: estaban escuchando gritos de socorro de una mujer mayor. La Policía Local se desplazó a la vivienda en cuestión. Llamó a la puerta y nadie la abrió. Dado que había indicios de la presencia de alguien en peligro en el interior del domicilio, se llamó a los Bomberos, que tiraron la puerta abajo. Los agentes encontraron en el piso a dos mujeres cubiertas de sangre: doña Julia y su cuidadora y presunta agresora. Ensangrentadas y en una vivienda en la que había estupefacientes desperdigados. La cuidadora fue detenida. La anciana, trasladada rápidamente al hospital.

Cuando fue arrestada, la presunta agresora llegó a señalar a un hombre que, tal y como se comprobó luego, nada tenía que ver con el ataque: se trata de un vecino que mantiene una relación comercial con la víctima, pues era simplemente arrendatario de uno de los pisos que tiene en propiedad la anciana.

Inculpa primero a un inocente

M. P. M., mientras tanto, se negaba a declarar. Fue llevada a los calabozos, donde permaneció hasta ayer por la mañana, el tiempo máximo que marca la ley que puede ser retenida en dependencias policiales hasta ser puesta a disposición judicial.

Custodiada por dos agentes y con gesto serio, la detenida era sacada por la puerta de atrás de la Comisaría de la calle Correos. Se quejaba entre dientes de la presencia de medios de comunicación. Fue introducida en el vehículo policial, que puso rumbo a los juzgados de Murcia.

En el Juzgado de Guardia, M. P. M. se negaba a responder a la jueza, Olga Reverte, y al fiscal, Juan Pablo Lozano. Al igual que hizo en su momento con los investigadores de la Policía Nacional, se negó a hablar. Únicamente accedió a responder a las cuestiones que puso sobre la mesa el letrado que le había sido asignado de oficio.

Entonces se limitó a decir que ella no había sido. No señaló de nuevo al inocente ya descartado por la Policía, sino que habló de un supuesto novio del que no dio más datos: solo que se trata de una persona muy violenta a la que teme tanto que, siempre según la sospechosa, prefiere cargar ella con la culpa que desvelar su nombre.

La presunta atacante tampoco aclaró por qué no abrió la puerta a la Policía cuando los agentes fueron a la casa, después de que los vecinos avisasen.

Dada la situación, el Juzgado encontró indicios más que probados de la participación de la mujer, exista o no la del supuesto hombre no identificado, así que, tal y como solicitó el Ministerio Público, se ordenó su ingreso en prisión provisional.

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