El tráfico de vehículos es la principal fuente de contaminación acústica que padece la ciudad y la Ronda Oeste y la Gran Vía son las carreteras en las que más ruido se detecta. Tanto, que vulneran la ordenanza municipal de Protección del Medio Ambiente al registrarse 75 decibelios cuando la norma del Ayuntamiento marca 65 decibelios. Éstas son dos de las conclusiones del mapa de ruido que está ultimando la concejalía de Medio Ambiente y Calidad Urbana del Ayuntamiento en colaboración con la empresa privada Acre Ambiental.

Por Ronda Oeste circulan cada día 100.000 vehículos mientras que por Gran Vía, lo hacen casi 22.000 coches diarios. Esta cantidad de tráfico ha convertido estas vías de comunicación en los puntos negros de este mapa de ruido, el primero que se hace completo en Murcia por mandato de una directiva europea para municipios de más de 250.000 habitantes.

En esa lista negra aparecen a continuación, según explicó la concejala de Medio Ambiente y Calidad Urbana, Adela Martínez-Cachá, Ciudad de Almería (tramo de Murcia de la carretera de Alcantarilla) y la carretera de Alicante (más de 18.000 coches diarios) con unos índices de contaminación acústica de 70 decibelios, cinco más de lo que marca la ordenanza. Por debajo de éstas se encuentran entre 70 y 65 decibelios (el máximo permitido): Juan Carlos I, Ronda Norte, Primo de Rivera, Ronda de Levante, Ronda Sur, Juan de Borbón, Primero de Mayo y avenidas Libertad y Constitución. El ruido del resto de calles y vías no superan los niveles marcados en la ordenanza. El mapa de ruido se expondrá un mes al público para recoger alegaciones. Tras este periodo, se remitirá al ministerio de Medio Ambiente y a la Unión Europea. La finalidad es reducir la contaminación acústica mediante planes de acción preventivos para beneficio de la salud de los ciudadanos y arbitrar medidas que palíen sus efectos. Otro de los objetivos es realizar acciones encaminadas a reducir el tráfico en las zonas más perjudicadas, adelantó Martínez-Cachá. Para la confección del mapa se están midiendo los decibelios en los alrededores de colegios y hospitales y se está comprobando incluso cuánta gente vive en los edificios que están en las proximidades de las carreteras que superan los niveles de ruido permitidos.