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III Foro Municipalismo

Un enfoque de I+D+i que viaja del laboratorio a la realidad

Aqualia, que da servicio a a 44 millones de personas en todo el mundo, tiene como propósito garantizar el derecho universal al agua

Miguel Jiménez, director de la Delegación de Aqualia en Murcia.

Miguel Jiménez, director de la Delegación de Aqualia en Murcia. / Israel Sánchez

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Javier Vera

Javier Vera

Con servicio a más de 44 millones de personas en todo el mundo, en un total de 19 países a los que recientemente se ha sumado Japón, con su exigente y complejo mercado, Aqualia impulsa la innovación y la tecnología para facilitar un ciclo integral del agua eficaz y eficiente.

A través de un enfoque de I+D+i con el que se traslada el trabajo de los laboratorios a la realidad, «porque la innovación no vale para nada si no se traslada a hechos concretos y medibles», tal y como afirmó Miguel Jiménez, director de la Delegación de Aqualia en Murcia durante su intervención en el III Foro Municipalismo, dejan que la sostenibilidad orbite sobre dicha innovación aplicada a la tecnología, ya sea a través de la depuración de agua o en el trabajo en ecofactorías.

Con más de 120 desarrollos tecnológicos activos en base a esa sostenibilidad, a través de un grupo multidisciplinar que fomenta la colaboración público-privada e innova de forma colaborativa, llevan los desarrollos a tal grado de madurez que la mayoría de casos acaban en patentes.

Uno de estos trabajos es el Proyecto Ninfa, que ha posicionado a Los Alcázares en la primera línea europea contra la contaminación del agua. Una iniciativa que reúne a expertos, administraciones y empresas para abordar uno de los grandes desafíos actuales: la protección de las aguas subterráneas y su impacto en ecosistemas tan sensibles como el Mar Menor.

El proyecto Ninfa tiene un objetivo claro: desarrollar nuevas herramientas que permitan monitorizar, analizar y tratar la contaminación del agua, tanto superficial como subterránea.

Gracias a diferentes sensores y metodologías analíticas, es posible detectar la presencia de contaminantes, evaluar riesgos y validar tecnologías de tratamiento frente a problemas complejos derivados de la agricultura, la escorrentía urbana o los efluentes de depuración.

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