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Semana Santa

Lorca se vuelca para honrar a María en un Viernes Santo para el recuerdo

La Virgen de la Amargura y la Virgen de los Dolores despiertan el fervor de los lorquinos en el último Desfile Bíblico-Pasional de este año

La Sma. Virgen de la Amargura a su paso por Carrera.

La Sma. Virgen de la Amargura a su paso por Carrera. / Elisabet Soto

Daniel Navarro

Daniel Navarro

Blancos y azules, azules y blancos. La ciudad de Lorca era este pasado Viernes Santo un mar de pañuelos de ambos colores, que se agitaban al son del ‘tres’ y las ‘caretas’ a modo a calentamiento para la explosión de pasión que agitó la ciudad entera al paso de las imágenes titulares de las cofradías mayoritarias.

Una vez más, la principal arteria de la Ciudad del Sol se convertía en un catecismo viviente para relatar la historia de la Salvación del mundo gracias al Triunfo del Cristianismo sobre el resto de religiones paganas. Emperadores, reinas, figuras históricas y mitológicas volvían a la vida sobre la arena de la carrera para dar una clase magistral de historia a propios y extraños. En este sentido, el Paso Blanco ponía en escena una buena muestra de sus personajes históricos y bíblicos, destacando la presencia de Constantino sobre su nueva carroza. Pero el protagonismo era, sin lugar a dudas, para Ella.

La procesión del Viernes Santo de Lorca, en imágenes

Sma. Virgen de la Amargura. / Elisabet Soto

Un mar de fieles y devotos acompañaban al trono de la Sma. Virgen de la Amargura desde el conjunto monumental de Santo Domingo hasta la Plaza del Óvalo y, de nuevo, hacían lo propio desde Floridablanca hasta las puertas de la Capilla del Rosario. Allí, en su recogida se desataban las pasiones y los gritos de vivas se repetían una y otra vez.

El cortejo de la Virgen de la Amargura lo abría el estandarte de la Oración en el Huerto, declarado Bien de Interés Cultural; un auténtico jardín en flor con crisantemos, la flor de la pasión, la del azafrán, rosas, claveles, girasoles, lirios, dalias, azucenas, geranios, pensamientos y malvas. Detrás, el estandarte de la Virgen de la Amargura en el que aparece la imagen en la parte central. Un bordado en sedas que dirigía Manuel Muñoz Barberán en 1973; y escoltando al trono, los Misterios del Rosario. El conjunto representa los quince misterios del Santo Rosario. Aparecen en tres grupos diferenciados por el color del terciopelo y las variaciones de la estética gótica a lo largo del tiempo.

Y cerrando el cortejo los Mayordomos de la Virgen de la Amargura junto a los que desfilaba la presidenta del Coro de Damas de Nuestra Señora la Virgen de la Amargura, María Jesús Pérez Periago, de riguroso luto y con un rosario blanco.

La procesión del Viernes Santo de Lorca, en imágenes

Nazarenos del Paso Blanco. / Elisabet Soto

Así llegaba la imagen del imaginero murciano José Sánchez Lozano, que bajo una lluvia incesante de pétalos lucía el manto con mayor superficie bordada de cuantos desfilan en la procesión, siendo imposible percibir por ningún lado la tela sobre la que se bordó, siendo un inmenso tapiz. El manto, junto con los cuatro paños del palio, está declarado Bien de Interés Cultural. La joya, de tres metros y medio por cuatro y medio, está bordada en raso, sedas e hilo de oro en canutillo. La dirección artística la llevaban a cabo Emilio Felices Barnés y José Cánovas Hernández, entre 1915 y 1925.

Santo Entierro

Antes de que procesionaran los blancos, los azules pasaban por la Carrera, destacando la representación del Santo Entierro gracias a las tallas de la Sma. Virgen de los Dolores y el Smo. Cristo de la Buena Muerte. Consolada por sus fieles, la Virgen de los Dolores procesionaba, anoche arrodillada, mientras fijaba la vista en su hijo que se mostraba en un cortejo fúnebre único. El dolor de la pérdida de su hijo se reflejaba en sus manos llevadas al pecho, una sobre otra, sobre su corazón dolorido atravesado por la espada.

La procesión del Viernes Santo de Lorca, en imágenes

Cristo Yacente. / Elisabet Soto

Madre e Hijo parecían despedirse antes de separarse para siempre y emprender el cortejo con su cuerpo ya inerte. La Dolorosa se mostraba esplendorosa, luciendo el manto azul que ideara para ella Francisco Cayuela en los primeros años del siglo pasado.

La procesión del Viernes Santo de Lorca, en imágenes

Virgen de los Dolores. / Elisabet Soto

Precisamente idea de Cayuela era también el boceto del grupo del Triunfo del Cristianismo, recuperado durante los dos últimos años y que culminaba con la puesta en escena del gran estreno de los azules para este 2026: el Carro del Ángel Caído. Rodeado de fuego y encadenado, la nueva forma de desfilar de este personaje permite completar uno de los grupos más representativos de la procesión de la Hermandad de Labradores.

La procesión del Viernes Santo de Lorca, en imágenes

Carro del Ángel Caído, estreno del Paso Azul. / Elisabet Soto

También desfilaron la Sma. Virgen de la Soledad y el Smo. Cristo de la Sangre, de los encarnados; y el Smo. Cristo del Perdón que era acompañado de la Virgen de la Piedad, de los morados.

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