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Fiestas de Ricote 2026

Los usos y costumbres según los Bandos de Buen Gobierno

Un documento de la Real Academia Alfonso X El Sabio de Murcia revela ordenanzas antiguas, como la prohibición de ruidos en los hornos y el control de las mujeres en las huertas, buscando regular la vida cotidiana

Manuel Muñoz Zielinski

Un documento conservado en la biblioteca de la Real Academia Alfonso X El Sabio de Murcia recoge los buenos usos y costumbres que debían guardar los habitantes de las Encomiendas de Santiago. Resulta interesante ver como algunas de esas ordenanzas tratan de aspectos de la vida cotidiana que, al parecer, no se respetaban.

Una, muy curiosa, cuenta: «Que ninguna mujer de las que fuesen al horno tenga ruidos, quimeras ni murmuren con otras, si no es que cada una entienda en su ministerio entrando por su vez. Y menos se atropellen ni echen maldiciones, pena por la primera vez de 6 Reales, y por la segunda tres días de cárcel y proceder a lo demás que haya lugar de drº».

Para evitar consecuencias tristes, se mandaba: «Que ninguna mujer que no tenga hacienda propia o arrendada, no pueda bajar a la huerta, y si lo hiciese incurre en la pena de 12 Reales; y si tuviere que bajar a su huerta a practicar alguna diligencia tendrá que pedir licencia para ello a sus Mercedes y no en otra forma».

Se insiste mucho en varios aspectos del ocio y del entretenimiento: «Que no puedan andar mozos algunos ni hombres casados ni otros de cualesquier estado, en cuadrilla de noche, aunque sea antes de las 10 de la noche, bajo de la pena de 4 Ducados y 4 días de cárcel. Que tampoco puedan jugar a las barras (caliche), bolos ni a otros juegos prohibidos cerca de lugar sagrado en días festivos de ningún modo antes de terminar la misa mayor, pena de 1 Ducado por cada vez que lo ejecutaren».

Desde la segunda mitad del siglo XVIII, hay mucha información sobre festejos familiares. Con motivo de acontecimientos como bodas o aniversarios, y también al terminar las faenas de la cosecha, en muchas casas de campo se organizaban bailes a los que acudían algunos mozos no invitados, que por rivalidad o por despecho, reventaban la fiesta con acciones violentas que terminaban de forma trágica.

«Que en la funciones de bailes, aun en las privadas y particulares que los vecinos tuviesen para su propia diversión, no usen de las escopetas ni las tengan consigo, como tampoco cualesquiera otras armas en dichos actos de bailes, aun de las permitidas para la defensa, ni palos con pinzas de hierro, ni los otros palos que vulgarmente los llaman ‘porzudos’ (s) ni otros de desmedido tamaño y que se reconozca que no son un suplemento del bastón para sostener el cuerpo».

Eran muy abundantes las matronas y curanderas que ejercían su oficio rivalizando con los médicos y cirujanos: «Que ninguna no sea alcahueta ni hechicera, y las que fueren, desocupen esta Villa dentro de tercero día, pena de cien azotes y de proceder a lo demás que hubiere lugar en derecho».

Muchas de estos Bandos de Buen Gobierno se han mantenido con el paso del tiempo, lo que supone un interesante conocimiento de la vida cotidiana de tiempos pasados.

¡¡¡Felices fiestas!!!

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