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Fiestas de Ricote 2026

Rotulación y promoción de topónimos en las huertas de Ricote y Ojós

El Ecomuseo ‘Legado Vivo’ ha instalado rótulos toponímicos en Ricote y Ojós, recuperando la tradición de señalizar con nombres históricos las huertas del Valle, con el objetivo de preservar la identidad local

Voluntario instalando uno de los rótulos toponímicos en la Huerta de Ricote.

Voluntario instalando uno de los rótulos toponímicos en la Huerta de Ricote. / J. J. L. M.

Jesús Joaquín López Moreno

Los nombres de lugar vigentes o desaparecidos del Valle de Ricote constituyen un rico patrimonio cultural inmaterial; topónimos que proporcionan información sobre el poblamiento y la lengua que los generó, que son merecedores de promoverse y, en algunos casos, recuperarse para que continúen formando parte de la identidad de la sociedad valricotí. Desde el Ecomuseo ‘Legado Vivo’, de las asociaciones ‘La Carraila’ y ‘Caramucel, naturaleza e historia’, se está contribuyendo a este objetivo con la instalación de rótulos toponímicos pintados a mano, esmaltados y cocidos al horno, de la misma tipología de los que se han conservado desde que fueran colocados hace más de siglo y medio para numerar los edificios de las villas, huertas y campos. Ricote y Ojós han sido los primeros términos municipales en los que se ha ejecutado la actuación Vallenimia, con la finalidad de rotular, recuperar y promover la toponimia del Valle de Ricote.

Rotulación y promoción de topónimos en las huertas de Ricote y Ojós

Representantes de distintas instituciones junto al rótulo y código QR de La Muña. / Wayna Miñano

Con una finalidad fiscal, la Real Orden de 31 de diciembre de 1858 (Gaceta de Madrid, 4, 04-I-1859) dispuso las reglas sobre la numeración de las casas y demás edificaciones de España, obligando a los alcaldes a su ejecución en el plazo de dos meses. El consecuente Nomenclátor de la Provincia de Murcia del año 1860 registra que Ricote, con 1.717 habitantes, disponía de 583 edificios, de los que 378 se daban en la propia villa y los restantes 205 estaban diseminados por su término municipal. Algunos de los rótulos instalados todavía perviven, incluso en la huerta, donde el citado nomenclátor ubica cinco edificaciones: la inhabitada Ermita de Nuestra Señora de las Huertas y los cuatro dados en Los Molinos de la Huerta. Era aquí donde, hace diez años, se conservaban los azulejos «Huerta. N.º 3.» y «Huerta. Nº. 4», de 20 por 20 cm y pintados a mano en azul cobalto. Tristemente, el último desapareció hace unos años. Por su parte, en la Huerta de Ojós ha pervivido el rótulo «Partido del Chinte. N.º 2», con las mismas características que los anteriores, pero con las letras en negro. Esta tipología, donde se conjuga el nombre del paraje y el número del edificio, ha sido el modelo empleado para rotular topónimos en las huertas de Ricote y Ojós. Evidentemente se ha eludido la numeración, respetándose la tipología de letra y el color correspondiente a cada municipio.

El 22 de noviembre de 2025 se presentó la reposición de rótulos toponímicos en las citadas huertas, acción desarrollada por la Asociación Cultural ‘La Carraila’ desde el Ecomuseo ‘Legado Vivo’, con el patrocinio del Patronazgo Cultural ‘Yuse Banegas’ y la colaboración del Ayuntamiento de Ricote, la Sede Permanente de la Universidad de Murcia en Ricote y Caramucel, naturaleza e historia. Siete fueron los azulejos instalados en estos espacios agrícolas durante el otoño, que han venido a restituir a algunos de los veintidós colocados en diversos momentos desde 2014. Como en ocasiones anteriores, se volvió a recurrir a la Alfarería ‘El Polo’ de Totana.

En origen, la mayoría de rótulos toponímicos fueron instalados con motivo de las actuaciones realizadas desde las asociaciones ‘La Carraila’ y ‘Caramucel, naturaleza e historia’ para crear y señalizar con voluntariado la Ruta de la Huerta de Ricote en 2014 y la Ruta del Salto de la Novia de Ojós en 2016, contando con la colaboración de los respectivos ayuntamientos. Desde entonces, algunos azulejos habían sufrido actos vandálicos, siendo necesaria una acción para restituirlos. Para ello se recurrió al compañero Enrique Miguel Pérez Gil y a la arabista Pilar Garrido Clemente, directora de la Sede Permanente de la Universidad de Murcia en Ricote, quienes revisaron los étimos de clara ascendencia árabe, cuyas grafías aparecen en varios rótulos. Como en otras intervenciones impulsadas desde el Ecomuseo ‘Legado Vivo’, la presente ha estado amparada por el Patronazgo Cultural ‘Yuse Banegas’, cuyo representante Miguel Banegas García también estuvo con los suyos en el paseo que se organizó por el inicio de la Ruta de la Huerta de Ricote - Jardín de al-Ándalus, donde se caminó por los parajes de Lionero, Cabezo Blanco, La Romana y La Muña.

Rotulación y promoción de topónimos en las huertas de Ricote y Ojós

Rótulos toponímicos restituidos desde el Ecomuseo ‘Legado Vivo’. / J. J. L. M.

En la presentación de la restitución de azulejos toponímicos se pudo escuchar que el nombre ¡Lionero¡, ya presente en el primer cuarto del siglo XVIII, procedería de algún almez notable que existió en este pago. El origen de esta palabra estaría en los repobladores catalanes y aragoneses (com. pers. Francisco Fernando Cano Trigueros).

Por su parte, el nombre ¡La Muña¡, ya documentado en el momento de la expulsión de los moriscos (1613), viene del árabe ‘munya’, con el significado de ‘huerto’, tal como planteó en un trabajo Robert Pocklington. En los siglos centrales de la Edad Media, esta palabra árabe hacía referencia a una propiedad agrícola de recreo con una casa rodeada de jardines y tierras de labor, que servía de residencia ocasional a un propietario de alta capacidad adquisitiva.

Otros topónimos árabes de la Huerta de Ricote confirman que este espacio agrícola tradicional fue diseñado, confeccionado y puesto en producción en el periodo andalusí, en total correspondencia con la cultura material de los yacimientos arqueológicos de su alrededor. Entre ellos se dan los nombres ‘La Romana’ (‘rummana’ = ‘granado’) y ‘Lari’ (’haris’ = ‘guardia’), como también estudió el anterior arabista. Sus rótulos se encuentran entre los restituidos.

En este sentido, en la Huerta de Ojós se ha repuesto el azulejo toponímico ‘Gasca’, que viene del árabe ‘galqa’ («huerto cerrado con muros»). En este paraje, documentado ‘Galca’ en 1729, se daba la Cerca Grande, cuyas tapias todavía persisten. Era en su interior donde tenía propiedades el benefactor y licenciado don Tomás López de Molina y Banegas, como registró Luis Lisón Hernández.

Como queda dicho, veintidós son los rótulos toponímicos que, a través de la actuación Vallenimia del Ecomuseo ¡Legado Vivo’ (legadovivo.es/vallenimia/), se han instalado en las huertas de Ricote y Ojós desde 2014, con la finalidad de promover nombres de lugar de espacios agrícolas tradicionales del Valle de Ricote: Lionero, Cabezo Blanco, La Romana, Los Molinos, La Muña, La Hoya, Balsica Vial, Las Balsas, Parabailla, Balsones, Lari (Ricote), La Canal, El Vinar, La Carrera, Huerta de Abajo, El Molino, Salto de la Novia, La Coya, La Cuna, Albollones, Gasca y Estrecho del Solvente (Ojós).

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