Entrevista | Diego Aroca Vecino de Ricote y Jefe de Operaciones en Primafrio
"Cuando oyes el nombre del pueblo, estés donde estés, te emociona"
Diego Aroca Molina, vecino de Ricote y jefe de Operaciones en Primafrio, recuerda su infancia en el pueblo y cómo las fiestas han evolucionado, aunque echa de menos actividades para los mayores

Diego Aroca Molina, vecino de Ricote. / L. O.
Christian Nieto Tavira
Un hombre de familia. Trabajador, de casa y responsable. «Como todos los que hemos nacido en los años 70». Así se define Diego Aroca Molina (1971), vecino de Ricote y jefe de Operaciones en Primafrio, donde se inició como camionero que, como tantos otros, tuvo que dejar atrás su pueblo en busca de trabajo. Lo hizo con apenas 20 años, cuando se unió a una familia Primafrio en la que a día de hoy sigue aportando una experiencia que ha ido ganando con el tiempo. Atrás quedan esas largas rutas internacionales por carretera que le mantenían semanas alejado de su Ricote natal. Ha ido creciendo profesionalmente de la mano de la empresa de transporte y logística, ocupando cargos como responsable de le instalaciones y talleres, control de operaciones de tráfico o coordinador de bases para la puesta a punto de las nuevas instalaciones que la empresa va abriendo por todo el territorio español.
¿Qué significa Ricote para ti?
Bueno, para mí Ricote es todo. Cuando yo cruzo Las Pilas de vuelta siempre se me altera el corazón. Porque es un pueblo que te acoge tanto, en el que puedes disfrutar tanto de la naturaleza y de su gente, de la forma de vivir… Además todo te recuerda a tu infancia, te lleva a un misterio que al final, esté donde estés, cuando oyes el nombre del pueblo, te emociona.
¿Cuáles son tus primeros recuerdos del pueblo? ¿Hay algún lugar en particular que asocies especialmente con tu infancia?
Sobre todo el colegio que había antiguo, en el que me dio clase Don Ángel o la señorita Mariconchi, la primera imagen de infancia me viene ahí. Y también el campo de fútbol, porque éramos muy futboleros y era algo que me llenaba mucho.
¿Qué os gustaba hacer a ti y a tu cuadrilla en el tiempo libre?
Lo que queríamos era, sobre todo, jugar al fútbol, la pelota siempre estaba en la mente de mi cuadrilla. También íbamos a bañarnos a la balsa del Molino en verano, o robábamos alguna cereza o alguna col, que también parece que nos ‘daba gusto’ eso.
¿Cómo fue para ti crecer en un pueblo como Ricote en la década de los 70?
Para mí era fantástico, porque era una libertad plena. Había pocos vehículos, nunca había semáforos y entonces, cuando ibas por el pueblo, lo hacías con una tranquilidad grandísima. Luego es verdad que la educación que nos daban era un poco más recta que la que hay ahora mismo, y entonces normalmente eran los mayores los que mandaban en el pueblo y hacías caso de lo que te decían. Al final, haciéndole caso a los mayores, hemos llegado donde estamos.
¿Cómo recuerdas las fiestas del pueblo cuando eras más joven?
Pues siempre estábamos esperando que llegaran las fiestas para las atracciones, para que llegaran los días donde normalmente había más gente en el pueblo, más diversión y música.
¿Crees que han cambiado las fiestas con el paso del tiempo?
Sí, han cambiado mucho. Yo pienso que han cambiado a una dinámica que realmente no nos hace disfrutar tanto del pueblo, sino más bien de la gente. Porque al final, como ya te vas haciendo mayor y la gente también va perdiendo el contacto con el pueblo, se ha vuelto algo más familiar.
¿Aun así hemos ganado algo con ellas en estos últimos años? ¿O se ha perdido un poco también?
Creo que hemos ganado mucho porque antes las fiestas estaban más enfocadas siempre en el género masculino. Todo era más masculino, y en los últimos 20 años se ha enfocado también al género femenino. Entonces, al ser más inclusivas, creo que todos las podremos disfrutar más. Quizás todavía falta mucho para que las mujeres disfruten tanto como los hombres, porque ellas se han dedicado siempre más a organizar que nosotros. Si no fuera por ellas, creo que no habría una fiesta en Ricote.
¿Qué es para ti lo más importante de las fiestas de Ricote en la actualidad?
Para mí es recordar, recordar a todos. Recordar a los que faltan y encontrarte con los que no has visto en un tiempo.
¿Qué le pedirías a las fiestas de este año?
Yo le pediría más juegos caseros. Más juegos para que la gente se divirtiera más. Y luego, una cosa que no veo mucho y que creo que falta, es que no hay diversión para las personas mayores. Yo ahora que me estoy haciendo mayor, veo que en las fiestas realmente pensamos mucho en los críos y en los jóvenes, pero no pensamos en las personas mayores. Entonces tendríamos que hacer unas fiestas dedicadas un poco más a ellos. Que por cierto, son mayoría en el pueblo. Son las que realmente necesitarían que hiciéramos unas fiestas para ellas. Y si no pudiesen incorporarse a estos juegos porque la movilidad se lo impidiese, sí podemos hacer juegos para que los vean y también se diviertan. Y que les recuerden y que les lleven a la infancia. Por ejemplo, podríamos recuperar una gincana, pero a lo bestia, con cortes de troncos, petanca o tiro al blanco con flechas. También recordar los oficios. Hay gente en el pueblo que tiene un oficio y que aunque tenga 80 años, siempre será su dedicación. En fin, dejar un poco el ‘chimpún chimpún’ de lado y acordarse un poco más de las personas mayores.
¿Qué mensaje te gustaría mandar a tus paisanos?
Quisiera que todo el mundo tuviera la oportunidad de estar en familia, que vivieran las fiestas en familia y también con amigos. Pero que primero, que pensaran en la familia.
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