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Fiestas de Ricote 2026

El apellido Pay, seis siglos de presencia en Ricote y su Valle

En 1517, miembros del apellido Pay destacaron como concejales y diputados en Ulea, participando en decisiones clave para la comunidad, según los registros históricos

Cuatro miembros muy caracterizados de la familia de los Polillas: Los hermanos Francisco, Patrocinio y Amando Pay Abenza, y su primo hermano (2º por la derecha) Antonio Abenza Candel.

Cuatro miembros muy caracterizados de la familia de los Polillas: Los hermanos Francisco, Patrocinio y Amando Pay Abenza, y su primo hermano (2º por la derecha) Antonio Abenza Candel. / L. O.

Luis Lisón Hernández

A lo largo de nuestra dilatada trayectoria investigando la historia del Valle de Ricote, han sido numerosos los apellidos localizados. Unos de más importancia, y otros de menos. Algunos de los cuales pronto desaparecieron en el material objeto de nuestros trabajos; pero otros con una dilatada trayectoria que, en ocasiones, se ha transmitido hasta nuestros días. Entre los segundos se encuentran los del apellido Pay, a los que documentamos muy pronto, nada más fijarse entre los cristianos.

Los de este apellido se expandieron por todos los pueblos del Valle, ocupando prácticamente la totalidad de cargos existentes. Tanto concejiles (alcaldes, regidores, tesoreros, diputados, alguaciles…), como eclesiásticos (párrocos, sacristanes, fiscales…); o del gobierno de las aguas y sistemas de regadío.

El cómo y cuando llegaron a Ricote no lo sabemos, ni en sus documentos aportan noticias al respecto, pero existen serias posibilidades, de que pudiesen pertenecer a criados del comendador o alcaide. También cabe la eventualidad de que algunos pastores trashumantes emparentasen aquí y se quedasen después de su invernada. Y una tercera opción estaría relacionada con alguno de los canteros que trabajaron en esta comarca. Al respecto conocemos a Pedro de Pas, vecino y elector en 1507, que muy probablemente trocaría su apellido santanderino (Pas) en Pay. Y con él siguieron sus descendientes.

Desde entonces, la presencia de esta estirpe es continua en nuestra tierra, y a sus miembros los localizamos entre las personas destacadas.

Unos años después, en 1517, registramos a Pedro el Pay, como concejal del ayuntamiento de Ulea, miembro de la comisión que tuvo que designar diputados para la elección de alcaldes, y entre tales comisionados nombraron a Francisco el Pay. Como vemos, los del apellido Pay permanecían entre las personas importantes de la encomienda.

Por aquellos años, sobre todo en septiembre de 1517, se produjo un levantamiento de los vecinos contra el comendador y sus agentes, por entender que pretendían robarles sus derechos y privilegios. En las diligencias que se siguieron aparecen los nombres de muchos de los vecinos que moraban en el Valle por entonces. Si damos un repaso a los autos y diligencias que se siguieron, localizamos entre los denunciados por el alcaide Francisco Vázquez, a Juan el Pay, vecino de Ricote; Francisco el Pay y Pedro el Pay, vecinos de Ulea.

Para resolver el proceso vino a Ricote, y demás lugares del Valle, cierto juez, al que decían el Doctor Alonso Carrillo, acompañado de un criado al que llamaban Francisco de Vera; que hacía las veces de alguacil, y otro criado al que apelaban Gonzalo de Vera.

De aquellos incidentes resultaron procesados varios de los Pay, entre los que se encontraban Pedro el Pay, regidor de Ulea, Juan el Pay de Francisco, y Francisco el Pay. Todos los cuales dieron con sus huesos en la cárcel.

En el año 1531 localizamos entre los vecinos de Ricote a Juan el Pay, al que denunció Rodrigo Vidal por el hurto de ciertas colmenas. Los alcaldes de la villa le condenaron «a que le fuese puesta quistión de tormento sobre razón que por vuestra parte le fue opuesto que avía hurtado ciertas colmenas e otras cosas».

Recurrió Juan ante el Consejo de Órdenes, quien por provisión dada en Ocaña a 17 de mayo de aquel año, lo emplazó a comparecer ante ellos en el plazo de 15 días.

Vidal fue preso y recurrió, alegando, además, que a pesar de haber apelado ante el Consejo, le mantienen preso, siendo pobre «e no tiene qué comer sy no lo travaja, estando presto a afianzarse». Los señores del Real Consejo, desde Ávila, dieron orden de soltarle, si se afianzaba en 6.000 mrs.

Cuando los comisionados de la Orden de Santiago visitaron la villa de Ricote en julio de 1536, reconocieron la Ermita de Santiago, «que es en la dicha Villa, la cual es un cuerpo de casa de una nave de tapiería cubierta de madera de pino. Tiene su altar. Es Mayordomo Juan el Pay, alcanzado en 139 maravedís; al que renovaron en el cargo. Le mandaron que reteje y ponga cerradura y cerrojo en las puertas, y repintar en un paramento la Imagen de Santiago, y ponerla en la Ermita».

Siendo arrendador de los frutos de la encomienda Gerónimo de Ribes, vecino de Murcia, años 1564 y siguientes, Pedro Jornal ‘el Viejo’, subarrendador, se ajustó con él en pagarle 1.500 maravedís por el diezmo de los higos, granadas, cebollas, ajos, almendras, y garbanzos, de esta villa, excepto el diezmo de Diego el Pay ‘el Mozo’, que se reservó para sí el citado Ribes. Tal excepción debía implicar que el mensionado Diego debía ser uno de los vecinos poderosos económicamente. Era una época de transición en el tema de la parroquia, pues los enterramientos se hacían tanto en San Sebastián como en San Pedro.

El citado Diego era en 1574 receptor y cobrador de las bulas de la Santa Cruzada, de dicho año, por nombramiento que el 25 de marzo hicieron a su favor Juan Roxo y Francisco Turpín, alcaldes ordinarios, por documento ante el escribano Francisco Cachopo.

Diego el Pay era en 1571 regidor de Ricote, y por haberse ausentado a Caravaca Francisco Roxo, uno de los alcaldes, donde le tenían preso; junto con Juan Bermejo, el otro alcalde, que estaba presto para partir fuera de la villa, nombraron para sustituirle en su ausencia a Alonso Bermejo ‘el Mozo’.

Continuando con Diego el Pay, sabemos que en 1590 era alcalde, pues estando en Cieza el 29 de enero; por sí y por Diego Halaza, su compañero, dieron por libre a Juan Maestro, vecino de Poveda de la Sierra (Guadalajara), sobre un macho que el Concejo le embargó por decir que había pagado ciertos maravedís por la yerba de 1588, y ciertos daños que hizo en Cagitán. Ahora vino con 3.000 cabezas y al prenderlo ha perdido 150. Acuerdan delegar en personas de Cieza para que sentencien la causa.

Uno de sus parientes, Francisco Palazón Pay, vecino de Ricote, vendió en 1591, el encabezamiento de saladura, cuya alcabala había arrendado Diego Manda, vecino de Ojós. Pagó por dicho arrendamiento 1.875 maravedís. Según afirmaron los peritos, se pudieron vender 18 arrobas de abadexo y 4.000 sardinas, poco más o menos. Cada libra de abadejo se vendió a 18 maravedís y tres sardinas por un cuarto, y otras se vendieron a maravedí. Francisco era de 30 años poco más o menos. Pedro Saurín, vecino de Ricote, otro testigo, de 30 años de edad, dijo, que se pudo vender 28 arrobas de abadejo, a 18 maravedís cada libra, y cuatro o cinco mil sardinas a maravedí cada una, y otras tres a cuatro, y cree que dicho Diego Manda perdió en la renta de dicha saladura ducado y medio, poco más o menos, porque de cada libra de dicho abadejo pagó un maravedí de imposición y de cada real un maravedí para la paga de la primera instancia.

Y dejamos aquí este estudio genealógico de los Pay, pues la información que poseemos es tanto, que daría para escribir un libro a poco que nos lo propusiéramos.

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