Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Tradición

Pasión y pólvora: las fiestas patronales de Yecla se hacen oír

Mayordomos, pajes, arcabuceros y vecinos acompañan a la imagen de la Inmaculada Concepción del castillo hasta la basílica

Las Fiestas Patronales de Yecla se respiran en el ambiente —literalmente—, porque si algo hace destacarlas es su propio sello de identidad: las escuadras de arcabuceros que no dan tregua al silencio. Disparando salvas durante el ascenso al santuario para recoger a su patrona y durante la bajada posterior, para trasladarla a la Basílica de la Purísima Concepción, el olor a pólvora es una constante. Y entre disparo y disparo, otro disparo; si por cada detonación muriese un murciano, al final de la jornada saldríamos a deber a la Parca.

Si se es alérgico al ruido, hay que mantenerse alejado del municipio, aunque para los vecinos el ruido es otra cosa: "Esto para nosotros es un orgullo y una tradición más yeclana que las empanadas de patata; donde otros ven ruido, nosotros vemos fiesta y sentimiento", señala María José, una vecina de la localidad.

Yecla amanece entre humo

Desde primera hora, el humo de la pólvora dibuja nubes blancas sobre la ciudad mientras las escuadras avanzaban entre aplausos, miradas emocionadas, tapones para los oídos, algún que otro clínex enrollado y, a los que la edad les ha privado de este sentido, una bajada al volumen del audífono.

Algún que otro visitante, que se sorprende por los fogonazos del arcabuz, pregunta si eso entra dentro de lo normal. En Yecla sí. Muy normal y muy esperado y, aunque los yeclanos estén acostumbrados, algún respingo se disimula entre los paisanos.

Los orígenes

Las Fiestas Patronales de la Santísima Virgen del Castillo de Yecla nacen en 1642, cuando 61 soldados yeclanos regresaron sanos y salvos tras la campaña de Cataluña y subieron al santuario para agradecer su protección a la Virgen. Con el tiempo, aquel gesto originó una tradición que tomó forma definitiva con la llegada de la talla de la Purísima Concepción en 1695 y que, desde entonces, se mantiene viva con actos como la Bajada, el Novenario y los rituales de pólvora de las escuadras de arcabuceros. Pese a prohibiciones y pérdidas históricas —como la destrucción de la imagen en la Guerra Civil—, la fiesta ha crecido durante más de tres siglos y medio hasta convertirse en uno de los símbolos identitarios de Yecla.

Entre los arcabuceros también está José Pascual Ortega, cargador por primera vez este año después de dos décadas como tirador. "Normalmente, el tirador lleva dos arcabuces y va alternándolos con el cargador, que es quien se encarga de preparar la pólvora y tenerlo todo listo. Siempre he salido como tirador, pero este año, por un amigo que es mayordomo, me tocaba vivir la fiesta desde otro punto de vista", explica mientras mira a su hijo, vestido con el traje de tirador que él mismo llevó cuando era pequeño.

La tradición es algo que se hereda: "Esto pasa de padres a hijos, de abuelos a nietos. Si no se vive desde dentro, es difícil entenderlo". Sobre la seguridad, reconoce que los tiempos han cambiado: "Ahora está todo mucho más controlado. Hay seguros, revisión de material, control de pólvora… nada que ver con antiguamente". El gasto de pólvora también ha variado: "Hace quince años valía 15 euros; ahora vale 45. Eso se nota. Hay tiradores que llevan 8 kilos, otros 10; depende de cada uno", señala Ortega.

Las arcas cerradas

Tras la Bajada, y una vez la Virgen llega a la basílica, sobreviene el clímax de la jornada: las arcas cerradas, salvas de arcabucería en estático desde la plaza que harían las delicias del dios del trueno.

Tras el estruendo, Pablo y Óscar —dos jóvenes tiradores— resumen su vínculo con la fiesta con una frase que en Yecla se escucha a menudo: "Salimos desde que nacimos". Para ellos, ser tiradores es un legado familiar, tan antiguo como la pólvora misma: "Nuestros abuelos fueron tiradores y después nuestros padres. Ahora salimos nosotros; es una tradición que pasa de generación en generación". Sobre el eterno debate del peligro, lo tienen claro: "Peligroso es, como todo. Pero si se toman las medidas adecuadas, no tiene por qué pasar nada".

Ambos recuerdan que los tiradores suelen llevar dos arcabuces y que cada uno debe adquirir los suyos, con modelos y diseños propios de cada escuadra: "Los compras tú, y en cuanto al precio… más de mil euros fácil", cuentan entre risas.

Una vez que los disparos cesan, y aunque corre aire, el humo tarda en disiparse, los arcabuces descansan y las calles de Yecla recuperan la calma. Ahora queda la sensación de que, más allá del ruido, lo que perdura es la memoria, el orgullo, y el vínculo que une a cada generación con la Virgen del Castillo, año a año y disparo a disparo.

Fiestas de la Virgen de Yecla: bajada de la Patrona del Castillo hasta la ciudad

Juan Carlos Caval

Acusaciones de veto al delegado del Gobierno en la retransmisión de la ‘Bajada’

El Partido Socialista de la Región de Murcia (PSRM) ha denunciado que la televisión pública regional, La 7, excluyó al delegado del Gobierno, Francisco Lucas, de la retransmisión en directo de la Bajada de la Virgen del Castillo en Yecla.

Según explican desde el partido, Lucas llegó al Ayuntamiento durante la cobertura en directo que la cadena realizaba con dos equipos desplegados. Tras ver que no se les daba paso para intervenir, representantes del PSRM se acercaron para organizar las habituales declaraciones institucionales. En ese momento, aseguran, el equipo de retransmisión se negó a incluir al delegado del Gobierno, mientras sí se ofrecían declaraciones del presidente regional, Fernando López Miras, de la alcaldesa y de las autoridades de las fiestas.

El PSRM sostiene que existe una indicación expresa de "sacar únicamente al presidente" en el directo. El partido considera lo ocurrido un hecho "grave" y afirma haberlo puesto en manos de sus servicios jurídicos para estudiar posibles acciones.

La formación insiste además en que el conflicto se produjo únicamente en la retransmisión en directo y señalan exclusivamente a la dirección de la cadena.

El presidente regional López Miras aprovechó durante sus declaraciones para agradecer el trabajo realizado por la Asociación de Mayordomos de la Purísima Concepción: "La bajada de la Virgen es una parte de la identidad de Yecla y de la Región de Murcia".

Tracking Pixel Contents