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Patrimonio

El Santuario de Lorca recupera su Inmaculada a tiempo para las fiestas patronales

Datada en 1947, se trata de un legado de los franciscanos que durante años habitaron el convento de la barriada

La Inmaculada volvía este jueves al Santuario.

La Inmaculada volvía este jueves al Santuario. / L.O.

Daniel Navarro

Daniel Navarro

Ya se puede contemplar la imagen de la Inmaculada Concepción del Santuario de la Patrona de Lorca, Nuestra Señora la Real de las Huertas, tras su restauración. Una talla que se cree llegó a la Ciudad del Sol en 1947 y que, tras meses de trabajo en el Taller de Restauración Municipal, ha vuelto a la iglesia justo a tiempo para los días grandes de los festejos en honor a la Patrona lorquina.

Adquirida por los monjes franciscanos que, tras más de 500 años dejaban el convento patronal en 2018, se trata de una obra de Sánchez Lozano de gran valor sentimental y patrimonial que ahora se puede contemplar en todo su esplendor. El propio alcalde de Lorca, Fulgencio Gil, hacía entrega de la imagen al párroco D. Ángel Soler Larrosa, que la recibía con gran regocijo.

Antonio García, director del Taller de Restauración Municipal, explica al alcalde el proceso de resturación.

Antonio García, director del Taller de Restauración Municipal, explica al alcalde el proceso de resturación. / L.O.

En el acto también estaba presente el director del Taller de Restauración Municipal, Antonio García Rico, que hacía un repaso por los trabajos a los que ha sido sometida la talla, significando el grave estado de deterioro en que se encontraba antes de la intervención. De hecho, la falta de volúmenes y policromías obligaba a hacer uso de fotografías antiguas conservadas para devolver la misma a su estado original.

Trabajo integral

El proceso de recuperación ha incluido el tratamiento inicial de limpieza y retirada de depósitos de suciedad muy adherida; la recomposición de volúmenes conservados y refuerzos estructurales; un modelado de elementos desaparecidos, la reposición de volúmenes desaparecidos, siguiendo las simetrías originales y la documentación existente; el estucado de lagunas y elementos reintegrados con colas orgánicas y sulfatos como las originales y la reintegración de policromías al óleo en encarnaciones, oro de ley y temple en telas, mediante técnica del rayado y tintas invisibles en las pequeñas lagunas. Además, se ha restaurado la corona original conservada de la Virgen y se ha protegido con barniz mate de acabado, aplicando dos capas como protección final, una anterior y otra posterior a la reintegración.

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