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Empiezan las demoliciones previas al soterramiento de las vías en Lorca

Las obras obligarán a realizar cambios en la circulación de toda la ciudad, como será el caso de la calle Poeta Gimeno Castellar, que pasará a ser de uso exclusivo para los vecinos y los vehículos relacionados con la construcción

Máquinas de la empresa adjudicataria trabajan en la limpieza de los aledaños de las vías.

Máquinas de la empresa adjudicataria trabajan en la limpieza de los aledaños de las vías. / Daniel Navarro

Daniel Navarro

Daniel Navarro

Las obras para soterrar las vías férreas a su paso por la ciudad de Lorca siguen avanzando con paso firme. De hecho, estos días tanto máquinas como operarios de la empresa adjudicataria comenzaban con la limpieza de los aledaños de las vías, llevando a cabo las primeras talas de árboles –pequeños ejemplares– así como demoliciones parciales de elementos cercanos al lugar por el que circulaba el tren. Y es que, aunque de momento el proyecto no contempla la demolición de ningún inmueble, se están retirando muros perimetrales y elementos decorativos varios.

Con un presupuesto de 328 millones de euros, el plazo de ejecución termina en 2026, por lo que la UTE integrada por OHLA, Sando y Hormigones Asfálticos Andaluces trabaja casi a contrarreloj, desde que a principios de marzo se dejaban ver por la Ciudad del Sol los primeros técnicos. Así las cosas, el desarrollo de las actuaciones afectará en gran medida al tráfico en el municipio, por lo que el Ayuntamiento habría intentado mediar para minimizar los problemas de los vecinos.

Otra de las zonas donde han comenzado los trabajos, cercana al instituto Ramón Arcas.

Otra de las zonas donde han comenzado los trabajos, cercana al instituto Ramón Arcas. / Daniel Navarro

Para ello, este martes el Consistorio convocaba una reunión con los vecinos de las alamedas Ramón y Cajal y Doctor Jiménez Díaz, que esperaban conocer de mano de la propia empresa adjudicataria en qué modo influirá el avance de las obras en su vida diaria. Finalmente, según conocía esta Redacción, el representante de UTE comunicaba que no acudiría al encuentro "por carecer de permiso". No obstante, los ediles de Seguridad Ciudadana, Juan Miguel Bayonas; y de Grandes Infraestructuras, Ángel Meca, hacían lo posible por tranquilizar a los habitantes de la zona y explicar la situación.

Zona Cero de las obras

Según detallaban los ediles esta zona, que se corresponde con los alrededores del aparcamiento del antiguo centro de salud 'Lorca Centro', será una de las que más movimiento tendrá durante todo el proceso, ya que es uno de los pocos lugares a los que se ha podido dar acceso a los vehículos relacionados con la obra. De hecho, en el citado parking se contempla la instalación de una máquina de grandes dimensiones.

Por todo ello, en breves fechas la calle Poeta Gimeno Castellar se destinará como punto y camino de acceso a la obra, quedando cerrado a todos los vehículos ajenos a la misma, excepto de los vecinos. Esta vía, que conecta con la Ronda Central, será usada por camiones y demás maquinaria (según los técnicos municipales se espera que en algunos momentos haya entre 25 y 30 vehículos esperando para entrar al lugar), que la utilizarán para llegar a diversos puntos a través de las vías o los caminos paralelos. "Se les han concedido para que no circule maquinaria por toda la ciudad", explicaba Bayonas.

Aunque no se contemplan demoliciones completas, sí parciales, como la del edificio de la imagen.

Aunque no se contemplan demoliciones completas, sí parciales, como la del edificio de la imagen. / Daniel Navarro

Todo esto se debe a la falta de espacio en todo el recorrido, lo cual también estaría obligando a la empresa a buscar acuerdos (antes de iniciar nuevos procesos de expropiación) con propietarios de solares cercanos en los que instalar sus equipos.

A la caza de solares

En esta búsqueda de solares vacantes también se encuentra inmerso el Ayuntamiento, con el objetivo de crear aparcamientos provisionales para los vecinos que no puedan acceder en coche a sus casas. En este sentido, se habría valorado un terreno muy cercano a la confluencia entre la travesía Ramón y Cajal y la Alameda homónima (descartado por la presencia de canalizaciones de agua), así como un solar de grandes dimensiones situado en la parte trasera del convento de las hermanas Clarisas.

No obstante, aún no se ha concretado nada salvo la cesión de la calle Poeta Gimeno Castellar. De hecho, durante la reunión los propios vecinos de las alamedas Ramón y Cajal y Doctor Jiménez Díaz eran los que decidían mantener –de momento–el sentido y el modo de circular por sus calles, con la excepción de las reducciones de espacio aplicadas por la empresa. En este sentido, cabe señalar que el acceso a la farmacia situada en el lugar, la única 24 horas de la ciudad, se seguirá haciendo como hasta ahora.