La tienda de campaña, saco de dormir, esterilla, calzado de montaña, un repuesto por si al cruzar algún cauce nos mojamos –como apuntaba ‘Chilaba’ de la organización-, frontal con pilas, brújula, ropa de abrigo… A esta hora casi medio millar de lorquinos preparan la mochila para en pocas horas acudir al punto de encuentro en el Complejo Deportivo Felipe VI desde donde viajarán hasta el lugar de inicio de la Travesía nocturna de montaña.

Solo unos pocos privilegiados conocen el enclave donde se celebrará que, como manda la tradición, se guarda en el más absoluto de los silencios. Casi de madrugada los equipos de logística de la Concejalía de Deportes se trasladaban hasta el espectacular bosque Mediterráneo donde se celebrará la prueba más veterana de los Juegos Deportivos del Guadalentín. Veterana hasta el punto de que nació con las ‘Olimpiadas’ lorquinas hace la friolera de 43 años. 

Hace unos días se presentaba la prueba. Lo hacían la edil de Deportes, Irene Jódar, y uno de los organizadores, Miguel Martínez Pinilla ‘Chilaba’. Entonces, apuntaban que se habían inscrito 150 participantes que integraban un total de 25 grupos. Pero, desde entonces, como se suele decir, ha llovido mucho. Este sábado la organización de la Travesía nocturna de montaña desvelaba a LA OPINIÓN que los inscritos rozan el medio millar y que se está muy cerca de superar el récord de participantes del año 2016.

Entre los que acudirán a la prueba, la organización y los voluntarios se calcula que unas 600 personas disfrutarán de la ‘noche más larga’ de Lorca, porque se iniciará al caer el sol y transcurrirá durante toda la madrugada. El ambiente en el ‘campamento base’ es todo un disfrute para los más pequeños. Para muchos, la principal novedad es el montaje de las tiendas de campaña, meterse en un saco para dormir… y recorrer el monte, a oscuras, con la única luz que aportan los frontales y linternas. Para ellos, para los más pequeños, se creó la modalidad familiar. “Acuden muchos niños. Niños que años después integran el listado de inscripciones de la corta y larga. Año a año los hemos visto crecer. Muchos también colaboran con la organización como voluntarios cuando se hacen mayores. La Travesía nocturna de montaña es una prueba que engancha”, recordaba Martínez Pinilla.

Dos voluntarios de la travesía de montaña en uno de los controles. Pilar Wals

Los participantes, como señalaba la edil de Deportes, reciben minutos antes de iniciar su recorrido el mapa. A partir de ahí su pericia será la que determinará el puesto final de la clasificación, aunque la mayoría acuden por la peculiaridad de la prueba y la jornada de convivencia que incluye de madrugada un buen plato de migas.

La travesía larga, con un recorrido de entre 20 y 25 kilómetros de distancia, está indicada para participantes experimentados. La corta, con una distancia de entre 12 y 15 kilómetros, es para los que participan por primera vez y los que quieren coger experiencia antes de pasar a la travesía larga. Y la travesía familiar, infantil, con una distancia de entre 5 y 7 kilómetros que se desarrolla por un trazado fácil, tanto en dificultad técnica como física, especificaba Jódar.

La llegada al ‘campamento base’ suele ser un gran bullicio. Hay que buscar el mejor sitio para ‘plantar’ la tienda de campaña. Y hacerlo lo más rápido posible, porque las instrucciones para los participantes se inician en poco tiempo. A lo largo del recorrido tendrán que pasar por distintos controles donde también recibirán el habitual avituallamiento. La prueba recupera la normalidad después de que durante la pandemia se suspendiese y el pasado año no hubiera campamento ni convivencia. Incluso no fue necesario el traslado comunitario, ya que se celebraba en la Sierra de la Peñarrubia con salida y llegada en el aparcamiento de Los Pilones, junto al Castillo.

Lo dicho, el inicio de la aventura está cerca. A las cinco de la tarde los participantes se darán cita en el aparcamiento del Complejo Deportivo Felipe VI. A partir de ahí, que Dios reparta suerte.