El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJRM) que, a su vez, ratificó la dictada por la Audiencia Provincial, que condenó a diez años de prisión al vecino de Mula que asfixió a otro colocándole cinta de embalar en la boca y la nariz y cuyo cadáver fue encontrado enterrado en un monte.

La sentencia del Alto Tribunal indica que la Audiencia Provincial, en su resolución de abril de 2018, declaró probado, tras el veredicto de culpabilidad emitido por el jurado, que el procesado, Adil R., amordazó a la víctima de tal manera que le impidió la respiración.

Los hechos fueron cometidos por el acusado, natural de Marruecos, como el fallecido, en una fecha que no se pudo concretar, pero que estaba comprendida entre enero y marzo de 2006, siendo hallado su cadáver en abril siguiente por unos cazadores en una fosa que había sido realizada en un paraje forestal ubicado en la carretera de Bullas a Totana.

Aunque Adil R. desapareció tras conocer el veredicto de culpabilidad pese a haberse comprometido a que no lo haría porque residía con su esposa y su bebé en Mula y tenía arraigo en esa localidad murciana, su abogado recurrió la sentencia ante el TSJRM, que lo desestimó en octubre de 2018.

Ahora, el TS, al rechazar el recurso de casación, dice que existen indicios suficientes sobre los que basar la sentencia condenatoria, al estar debidamente acreditado que fue el causante de la muerte por asfixia de su compatriota.

Así, comenta, en la parte engomada de la cinta de embalar con la que se amordazó a la víctima aparecieron sus huellas, y en otro trozo encontrado en las inmediaciones de la tumba estaba el material genético de ambos.

Para la Sala, es claro que al encontrarse las huellas del procesado en esa parte interior de la cinta, la impregnación tuvo que producirse precisamente en el momento en que fue utilizada para cometer el crimen.

El TS ratifica así la sentencia del TSJRM, que confirmó la dictada por la Audiencia Provincial, que condenó a diez años de prisión al acusado, así como a pagar indemnizaciones por un importe total de 370.000 euros a la esposa, a la madre y a los once hermanos de la víctima.