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La Opinión de Murcia

Obras

Las obras en la Plaza de Toros de Lorca no salvan el tendido destinado a museo taurino

El coso de Sutullena se espera que sea reinaugurado en 2023

El arquitecto José Luis Martínez Romera frente al tendido que que finalmente será demolido. | PILAR WALS

La zona de graderío de la Plaza de Toros de Sutullena que se pretendía destinar a museo taurino, en una especie de recordatorio de lo que fue el coso históricamente con su tendido original, tendrá que ser demolida por los graves daños que sufría y que se veían acrecentados por las lluvias de finales de invierno. Así lo reconocía en declaraciones a LA OPINIÓN uno de los arquitectos redactores de la obra, José Luis Martínez Romera, quien afirmaba que «llegado el episodio de lluvias se nos vino abajo».

Reconocía que «ya era difícil mantenerla -que era lo proyectado- pero con el episodio de lluvias que tuvimos un trozo de la grada se acabó viniendo abajo y la seguridad tiene que primar sobre todo lo demás», aunque admitía que «no era una construcción de un gran valor artístico, pero sí histórico y de la imagen original de la plaza».

Las obras de rehabilitación y readaptación a los nuevos usos y a la legislación vigente han llevado a la «reducción de su aforo». Una vez que concluyan los trabajos «será una plaza accesible con mejor visibilidad», admitía el arquitecto redactor que detallaba que «la sección de la grada antigua es diferente» ajustándose a las nuevas normas que especifican «el alto y el ancho de los asientos y el número de escaleras».

Al lado de la entrada principal al coso de Sutullena «que era por donde mejor venía, por los accesos y demás, se ha hecho una zona para personas con capacidad de movilidad reducida. Un palco horizontal con rampas, adaptado a la normativa actual», explicaba Martínez Romera.

Los muros originales se han mantenido. «Se han recortado en algunos lugares, pero en general se han tenido que recrecer. Se ha hecho una zanca de hormigón armado encima de estos muros para repartir las cargas y adaptar esa sección a la accesibilidad y la visión». No se ha encontrado, reconocía, ningún hallazgo relevante, aunque las obras han permitido conocer cómo la plaza de toros se fue haciendo «por tramos y según la capacidad económica del promotor de la época».

Esta situación es visible en las gradas. «Había zonas que estaban hechas con un mejor acero –hierro de la época-, pero en otros lugares hemos descubierto gradas que se habían construido con cascotes, con residuos de otras obras. A nivel artístico no hemos encontrado sillería, ni nada parecido. Es una construcción pobre», insistía.

Lo único relevante, apuntaban el arquitecto director y el aparejador municipal, Andrés Alarcos, es la sillería. La pieza de asiento frontal donde se sentaba la banda de música y el resto del público. «Es una pieza de piedra arenisca que hacía de asiento. Se desmontaron una a una y se volverán a reintegrar a su lugar de origen con lo que se pretende recobrar la imagen original del graderío», señalaban.

El aforo de la plaza de toros tras su restauración será de en torno a 4.500 espectadores, aunque dependerá de la evolución de la obra. «Estamos intentando sacar todas las posibles dentro de la normativa». Las obras han pretendido salvar el máximo de materiales.

El Pleno de este viernes aprobaba dentro del Presupuesto Municipal una partida para hacer frente al último pago de la compra de la plaza de toros por un montante de 500.000 euros. Las obras se esperan que concluyan a finales de año o comienzos del próximo. Los aficionados esperan que el primer festejo pueda coincidir con el Día de San José, una fecha tradicionalmente taurina. Sería entonces cuando se conmemorarían los 130 años del recinto que se celebraban la pasada semana.

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