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La Opinión de Murcia

Agua

El Pantano de Puentes almacena 18 hm3 de agua tras las lluvias de finales de invierno

Dos hectómetros fueron desembalsados desde Valdeinfierno a través del Luchena para evitar su pérdida por las grietas

El Pantano de Puentes almacena 18 hm3 de agua tras las lluvias de finales de invierno Pilar Wals

El Pantano de Puentes muestra estos días una imagen espectacular. Desde su presa se pierde la vista viendo el agua que almacena. Y desde la cola es visible la altura que alcanza, apenas unos metros por debajo de sus aliviaderos. Dieciocho hectómetros cúbicos almacena en estos momentos, según los datos ofrecidos a LA OPINIÓN por la Comunidad de Regantes de Lorca. Dos de ellos, llegaron tras las intensas lluvias de finales de invierno del Pantano de Valdeinfieno.

El desembalse se llevó a cabo a través del aliviadero y por el cauce del río Luchena. De esta forma, se pretendía evitar que el agua almacenada en Valdeinfierno se perdiese, ya que su presa presenta importantes grietas desde hace años.

El desagüe se producía de forma idéntica al que se llevó a cabo en septiembre de 2019 tras otro intenso episodio de lluvias que fue seguido durante varios días por decenas de curiosos. Estos se acercaban hasta la presa de Valdeinfierno para presenciar el desembalse que no se veía desde hacía largo tiempo.

El intenso episodio de lluvias de finales de invierno, llevaban al Pantano de Puentes a crecer su almacenamiento hasta ocho hectómetros cúbicos, ya que a finales de enero las reservas eran de diez hectómetros. Entonces, el presidente de los regantes, Juan Marín, aseguraba que se trataba de unas reservas estratégicas para regar y que se irían desembalsando con el fin de preparar la próxima campaña, ante las escasas precipitaciones que por entonces se habían producido.

Un balón de oxígeno

Pero, además, se convertían en un ‘balón de oxígeno’ en un momento en que no solo las lluvias no hacían acto de presencia, sino que la desalinizadora de Águilas se encontraba en parada técnica y el Trasvase Tajo-Segura era toda una incertidumbre. Entonces, hablaba que esas reservas eran «primordiales» en previsión de lo que «pudiera ocurrir». Y hacía alusión a la primavera en que destacaba iban a ser muy necesarias.

Las últimas lluvias han evitado riegos, aunque también han ralentizado cultivos como la sandía que tendrían que haberse sembrado durante las semanas en que el agua cayó con intensidad.

No habrá nuevos desembalses hasta finales de julio y agosto, apuntaban desde la Comunidad de Regantes. Entonces, se realizarán a través del canal que une el Pantano de Puentes con la Casa Mata. Y, desde allí, a través de la red de distribución se realizará el reparto a las zonas con mayores necesidades.

Las aportaciones del Pantano de Puentes llegan por las entradas del río Luchena. Del agua almacenada en estos momentos en el embalse gran parte se debe a las reservas de las lluvias de 2019. «La acertada decisión que se tomó en ese momento de reservar esta caudal ha permitido que los agricultores puedan regar en estos momentos», aseguraba Juan Marín a comienzos de este mismo año.

El Pantano de Puentes presenta una buena entrada, pero también los embalses de Torrecilla, el de la Jereza, Depuradora, La Ribera y la balsa de Sacursa, lograban llenarse con el agua caída en las últimas semanas.

Un recorrido por el pantano deja imágenes no vistas desde hace mucho tiempo como el acantilado del Castillo de Puentes, del siglo XI, con el agua cubriéndolo hasta gran altura. Algunos caminos han quedado cortados por el agua, por lo que es imposible bordear el embalse a no ser que se haga a pie. La cuarta presa de Puentes fue inaugurada el 17 de enero de 2000. El pantano, situado en la pedanía de La Tova, tiene una doble finalidad, embalsar agua para el abastecimiento y mitigar los efectos de las riadas y avenidas.

El embalse no alcanzaba estos máximos desde septiembre de 2012 en que se produjo la riada de San Wenceslao, entonces calificada como un ‘tsunami’ de agua dulce. Los expertos resaltaron en aquellos días el valor de las presas frente a las inundaciones que se produjeron en Puerto Lumbreras y Lorca aquel 28 de septiembre.

Los caudales registraron puntas superiores a 2.000 metros cúbicos por segundo a su paso por ciudades como Lorca, Murcia y Orihuela. El Sistema Automático de Información Hidrológica registró la cifra máxima diaria de 179 litros por metros cuadrado. Las precipitaciones desencadenaron unos caudales punta de avenida de 4.500 metros cúbicos por segundo en Valdeinfierno y unos 2.500 metros cúbicos por segundo en la rambla de Nogalte de Puerto Lumbreras.

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