Los episodios de lluvias del final del invierno han provocado en los cabezos del barrio de San Cristóbal y de San Pedro la “desestabilización de laderas y rocas con el consiguiente peligro para los habitantes de esas zonas”. La denuncia la realizaba este viernes en declaraciones a LA OPINIÓN el portavoz de Izquierda Unida-Verdes, Pedro Sosa, quien se mostraba muy preocupado por el “desmoronamiento” que sufren el Cabezo Las Palas, de San Pedro, y los del Calvario Viejo, Piñero, Marines y Casas Blancas, del barrio de San Cristóbal.

El edil anunciaba que exigirán en el Pleno una serie de actuaciones que permitan “acabar con el riesgo de deslizamientos de laderas, desprendimiento de rocas y filtraciones que padecen estas zonas”. Y recordaba el trágico siniestro que hace años ocurría en la calle Cruz de Sola “donde una familia falleció por no poder acceder los servicios de emergencia a sofocar el incendio en su vivienda”.

Desde entonces, apuntaba, se han puesto en marcha distintos planes (Pibal, Urban, Fondos BEI…) destinados “a mejorar la situación de los cabezos, pero a pesar de todo el dinero, no se han acabado los problemas en estos lugares”, por lo que “reclamaba una revisión exhaustiva de Urbanismo y las actuaciones necesarias para asegurar estos entornos que eviten el riesgo para los que viven en ellos”.

Las llamadas de los vecinos “alertando de amenazas de desprendimientos de ladera, de rocas de gran tamaño y filtraciones” son constantes, advertía Sosa, que hacía hincapié en que la Ley del Suelo no solo obliga a los propietarios particulares a mantener sus propiedades en las correctas condiciones de seguridad, salubridad y ornato público, sino “también a las que sean de titularidad pública, por lo que es indispensable que el Ayuntamiento sea ejemplarizante con los solares que sean de su propiedad y no solo velar porque otros la cumplan”, reseñaba.

El edil recorría las zonas afectadas en compañía de algunos de los habitantes que ocupan viviendas en esos lugares. “Nos hemos encontrado montes a punto de desmoronarse. Paredes de ladrillo dañadas por la humedad y decenas de puntales sosteniendo rocas y montes para evitar que caigan en viviendas”, alertaba.

Por último, insistía en que “no se pueden demorar por más tiempo las actuaciones que doten de la necesaria seguridad a las viviendas de estos cabezas, antes de que se produzca otra irreparable desgracia personal, por lo que ya se está en negociaciones con el equipo de Gobierno para analizar detenidamente cada uno de los problemas señalados y su correspondiente dotación presupuestaria para subsanarlos”.