En la colegiata de San Patricio se pretende que se celebre la Misa Solemne de coronación en la que se impondrá la tiara pontifical al Patrón de la ciudad, San Clemente. La intención es que la ceremonia se lleve a cabo el próximo marzo y que coincida con una de las dos fechas importantes para la ciudad ese mes, “la conmemoración de la Batalla de Los Alporchones, el 17 de marzo, o la concesión por parte del Rey Juan II del Guión Real junto al título de Muy Noble Ciudad, el 5 de marzo”, afirmaba este domingo en declaraciones a LA OPINIÓN el presidente de la Federación San Clemente, Luis Torres del Alcázar.

             Los detalles más precisos serán dados a conocer en próximas fechas, aunque el presidente de la Federación San Clemente reconocía que en unos días se pondrá en el bastidor las ínfulas de la tiara papal. Estas, llamadas en latín ‘caudae’ o ‘infulae’, serán bordadas en sedas y oro. “Llevará el lema de la ciudad, ‘Lorca, solum gratum, castrum super astra locatum, ensis minans pravis, Regni tutissima clavis’, [Lorca, de suelo grato y castillos encumbrados, espada contra malvados y del Reino segura llave]. La intención es que estén terminadas precisamente para ese día”.

             El ceremonial incluirá la imposición de la tiara papal, una triple corona usada por los papas desde el siglo VIII hasta el XX. Su forma de tres niveles fue ideada en el siglo XIV. Es conocida como tiara o ‘triregnum’, triple tiara o triple corona. De 1143 a 1963 la tiara papal se colocó solemnemente en la cabeza del papa durante su ceremonia de coronación.

El término de tiara se refiere a toda la pieza, sin importar el número de coronas o diademas que la integren. Tienen forma de colmena circular, con un núcleo central de plata y decoradas ricamente con piedras. Otra coincidencia es que todas están coronadas por una cruz fijada sobre un orbe, en representación de la soberanía universal de Cristo.

             En cuanto a las ínfulas, por lo general se sitúan en la parte trasera de la tiara, de la misma forma que las mitras, aunque en el mosaico del papa Clemente VIII realizado por Jacopo Ligozzi, el pontífice las lleva delante de los oídos. Las ínfulas se colocarán sobre la tiara pontifical que se presentó en noviembre pasado, una joya cincelada a mano sobre plata y metales blancos bañados en oro de 24 quilates.

             La pieza incorpora piedras semipreciosas y cuarzo. La remata un sol flamígero, “símbolo de nuestra ciudad, sobre el que se erige un orbe de jaspe carmesí coronado por una cruz de cristal”, como explicó durante su presentación la concejal de Cultura, María Ángeles Mazuecos.

             La joya fue donada por la camarera del Patrón, Soledad del Alcázar, que la entregó oficialmente durante la misa en honor de San Clemente previa al desfile que recrea los principales hechos ocurridos entre 713 y 1488, en noviembre pasado. Esa fue la primera vez que pudo verse en el cortejo del Patrón. Desfiló delante del trono de San Clemente. La pieza fue diseñada por el director del ciuFRont, David Torres del Alcázar, y realizada por el orfebre valenciano Samuel Díaz Carpena. Reproduce la corona de Isabel la Católica en cada una de las tres piezas que conforman la tiara.

             El presidente de la Federación San Clemente, durante la presentación explicó que “con esta tiara se da continuidad a la tradición de las coronas papales en alusión a la condición de Papa que ostenta el protector de la ciudad, tercer sucesor de Pedro”.