Una monja se ha consagrado este sábado en la capilla del Monasterio de Santa Ana y Santa María Magdalena de Clarisas ante el obispo auxiliar de la Diócesis de Cartagena y recién nombrado de la de Jaén, monseñor Sebastián Chico Martínez. La consagración se ha celebrado a semejanza de la que realizó la fundadora de la Orden, Santa Clara. A la joven se le ha cortado el pelo, se le ha despojado de sus ropas y vestido con el hábito y velo, como hiciera San Francisco con Santa Clara.

La joven novicia, Sor María de los Milagros del Divino Amor, ha salido del convento del brazo de su padre que la ha acompañado en la entrada a la capilla. Vestía un traje de novia blanco, su pelo recogido y adornado con pequeñas flores blancas y portaba un ramo de rosas. Ante el altar mayor ha ocupado un reclinatorio y a uno y otro lado se han sentado sus progenitores que se han mostrado, como ella, muy emocionados durante todo el ritual. En ese momento el obispo le ha preguntado: “Querida Hermana, consagrada a Dios por el bautismo, ¿quiéres unirte más estrechamente a Él por la Profesión religiosa, siguiendo a Cristo pobre y crucificado a ejemplo de Santa Clara?”. Y ella ha respondido: “Si, quiero”.

Y le ha preguntado si quería guardar castidad y abrazar la pobreza y obediencia y vivir la vida contemplativa en soledad y silencio, recibiendo como respuesta una nueva afirmación. Tras estas palabras y ante la vicaria, Sor María Jesús, y la maestra de novicias, Sor Isabel Teresa, la joven ha puesto sus manos entre las de la abadesa, Madre Clara María, y con voz clara ha prometido hacer voto de vivir por tres años en castidad, en obediencia y en clausura, según la Regla de las Hermanas Pobres de Santa Clara, confirmada por el Papa Inocencio IV y las constituciones de la Orden.

En ese momento, la madre de la joven ha procedido a córtale el cabello y despojarla del vestido seglar. La abadesa le ha entregado el sayal, bendecido anteriormente. Y se ha llevado a cabo la vestición con una plegaria. Se le ha colocado el hábito, el velo y se le ha entregado la Regla de la Madre Santa Clara, libro de la vida, médula del Evangelio y camino de perfección.

Durante la homilía el obispo, -que ha estado acompañado por el párroco de la Virgen de las Huertas, Miguel Ángel Alarcón; y el Padre José Hernández Valenzuela, superior de la Merced y asistente de las Clarisas- se ha referido a los caminos del Señor. “Te buscó y te sacó de la panadería familiar y de la caja de un supermercado. Hoy el Señor sale con los brazos abiertos a tu encuentro”. Y ha recordado que en cada minuto de nuestra vida se decide nuestra suerte eterna, mientas señalaba que la vocación de Sor Milari “es muy difícil de entender en estos momentos”, mientras pedía a la Virgen de las Huertas su bendición para la joven.

El Monasterio de Santa Ana y Santa María Magdalena de Clarisas está de enhorabuena. Hace un mes una joven iniciaba su noviciado y, este sábado, ha sido otra la que se ha consagrado a la vida religiosa, mientras una tercera se prepara para hacer sus votos solemnes. El templo, en el que ha sonado la música del Coros Amadeus, estaba abarrotado de familiares y amigos que han querido acompañar a la joven en el inicio de su vida junto al Señor.