La Capilla del Rosario ha acogido este domingo la festividad de Nuestra Señora del Rosario, que fue instituida por el Papa Gregorio XIII en el año 1573. En ella, la Real e Ilustre Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario ha celebrado una Solemne función religiosa en conmemoración del 450 aniversario de la Batalla de Lepanto y en sufragio de los hermanos fallecidos. Tras la eucaristía, que ha ofrecido el consiliario de la Archicofradía, Eduardo Sánchez, se ha celebrado un Capítulo General en el que se ha entregado el título de ‘Hermano Mayor Honorario’, con la concesión de la Medalla de la Archicofradía a Rafael Artero del Álamo.

La entrega la ha hecho la Hermana Mayor de la Archicofradía, Nany Tudela, quien ha afirmado que esta distinción es “de nueva creación”, por lo que después de aprobada por el Cabildo, tenía que ser “refrendada” por el Capítulo General, como así ha sido. Del reconocimiento ha señalado que se debe a su “importante labor” desarrollada durante el tiempo que ha estado al frente de la Archicofradía.

Tudela ha recordado que Rafael Artero ha estado toda su vida vinculado a la Institución. “A través de su padre, Francisco Artero Navarro, que fue Hermano Mayor. Y por sus nupcias con Gabriela Montalván, cuyo padre y abuelo fueron hermanos mayores del Rosario”. Del ya ‘Hermano Mayor Honorario’ ha recalcado que entre sus primeros proyectos estuvo el de modificar las Constituciones y reformar la Sacristía. “Se enriqueció la estructura, con las nervaduras y se pintó con los colores propios de la época de construcción y se vistió con una sillería de madera”.

La hornacina o camarín de la Virgen del Rosario del altar mayor, realizada en madera y dorada al agua con oro, también fue otra de las contribuciones durante su mandato, además de la donación al Paso Blanco de la Capilla del Rosario, “propiedad de la Archicofradía”, ha destacado Nany Tudela.

La Hermana Mayor de la Archicofradía del Rosario anunció que la imagen de la talla titular, del escultor valenciano José Jerique, será restaurada. “Hace ya algún tiempo observamos en Ella algún deterioro que requiere una restauración y conservación”. En junio se reunió el Cabildo y “de forma unánime”, aprobó la actuación. “Este mismo mes se iniciará el proyecto”, señaló Nany Tudela.

Le lanzó el testigo a el alcalde, Diego José Mateos, asistente en el acto, para que apoyara el proyecto económicamente, aunque también indicó que se abrirá una cuenta especial “para que todos aquellos devotos, simpatizantes e instituciones que quieran colaborar puedan hacerlo”.

El recién nombrado ‘Hermano Mayor Honorario’ ha asegurado que recibía el reconocimiento, del que se sentía “muy honrado”, pero no a título personal. “En este caso, el posible mérito, reside y se sustancia, en el empeño y la determinación de un conjunto de personas e Instituciones que, en mayor o menor medida, han contribuido a detener la deriva hacia la desaparición de nuestra Archicofradía”.

Ha relacionado una amplia factura de nombres a los que ha insistido se siente muy agradecido por su “gratitud y aportación desinteresada” con la Archicofradía. Entre ellos, El Paso Blanco, el Coro de Damas de la Virgen de la Amargura, anteriores presidentes como José María Fernández Pallarés. A Carlos Pinilla, Asunción Fernández Aguirre, José María Campoy Camacho y Pedro Arca Campoy. No ha olvidado a los que “han enriquecido el patrimonio de la Archicofradía que, desde una posición anónima, han dejado su extraordinaria obra, su trabajo y afecto. Permitidme que deje mi testimonio de gratitud hacia Antonio Bastida Peñas, Manuel Mateo Manzanera y Antonio García Rico”.

En el tramo final de sus palabras la voz se le quebró por momentos al referirse a su padre. “Al que prácticamente no he conocido pero del que su imagen y recuerdo me han acompañado toda mi vida. Estoy convencido de que, esté en el lugar donde Dios le haya acogido, sentirá la alegría de comprobar que existen valores que, a veces, se heredan”,

Sus hijos y nietos, “que han vivido intensamente en el seno familiar esta pequeña y humilde aventura” le acompañaban en una Capilla del Rosario repleta de público que incluso tuvo que hacer uso del atrio y del aledaño museo para seguir el acto. Y su último pensamiento fue para Gabriela. “Tan cercana y ausente que sin ella, esta pequeña historia no habría existido”.

La ceremonia concluyó con la interpretación por parte de la Banda Municipal de Música, dirigida por el maestro Antonio Manzanera, del Himno de la Archicofradía, ‘La Batalla de Lepanto’ y el ‘Himno de la Ciudad’. Faltó la tradicional degustación del dulce ‘tetillas de monja’ y mistela en el Palacio de Guevara. La actual situación de pandemia lo impidió.