El Ejército del Aire se moderniza con la llegada del nuevo avión Pilatus (PC-21) a la Academia General del Aire de San Javier. Este martes, los aviadores fueron testigos del hito que supondrá un paso evolutivo en la formación de los futuros pilotos con aeronaves más modernas y seguras, pasando de la actual flota de C-101, con sistema analógico, para dar el salto a una nueva era digital en la aviación militar española.

Los dos pilotos e instructores de los Pilatus junto a los aviones en la pista de la AGA. | IVÁN J. URQUÍZAR

Las dos aeronaves partían ayer por la mañana desde las instalaciones de Pilatus Aircraft, empresa encargada de su fabricación en Suiza, donde se han estado formando 8 pilotos durante este verano. Bajo la atenta mirada de decenas de aviadores del Ejército del Aire, aterrizaban los aviones a mediodía al tiempo que los pilotos e instructores recibían un gran aplauso por parte de sus compañeros.

Aterrizan en la AGA los dos primeros Pilatus que jubilarán al C-101

Los PC-21 cuentan con motor turbohélice de 1.600 caballos, capaz de alcanzar los 700 kilómetros por hora y una altura máxima de 8 kilómetros. Con una autonomía de 1.300 kilómetros, son capaces de viajar desde San Javier hasta cualquier punto de España sin necesidad de repostar.

Los C-101 llegaron a la AGA hace más de cuatro décadas, por lo que era necesaria una renovación de equipo. Sin embargo, desde la Academia sostienen que los aviones no se han sustituido «por viejos», sino para mejorar la calidad de la enseñanza. San Javier es la escuela donde se forman los pilotos militares de todo el Ejército del Aire español hasta ahora, con el C-101.

Los nuevos aviones avisan a los pilotos si se encuentran demasiado cerca del suelo para evitar accidentes

A partir del próximo curso, los alumnos dejarán de lado el papel y la enseñanza teórica, necesaria para ponerse a los mandos de la antigua aeronave, y pasarán a una «evaluación continua» a través de ordenadores y simuladores de vuelo que, «permitirán instruir a los alumnos de manera virtual para que sientan que están en el avión desde el primer momento», indicó el teniente coronel Ildefonso Martínez, Jefe de Fuerzas Aéreas.

De esta manera, los pilotos llegarán al PC-21 más preparados y necesitarán «muchas menos horas de vuelo», abaratando costes en la instrucción. Con el C-101 no es posible simular el vuelo fuera de la aeronave, ya que el sistema analógico está conformado por relojes e indicadores, mientras que el Pilatus funciona a través de 5 pantallas informatizadas.

Además de las ventajas sobre la instrucción y la reducción de costes, otro de los puntos fuertes de la nueva aeronave de instrucción del Ejército de Aire es la seguridad. El Pilatus cuenta con GPS, detecta la posición de otros aviones próximos y también detecta si hay otros Pilatus cerca. Cuenta también con un radar virtual de aire a suelo que permite identificar objetivos en tierra. Además, los datos de vuelo se introducen antes del despegue y es capaz de detectar si el avión se encuentra demasiado cerca del suelo; en ese caso, gracias a un control por voz, avisa a los pilotos de que han de recuperar su posición. De esta manera, se pretende evitar accidentes como los que le costaron la vida a cuatro pilotos de la AGA en 2019 y 2020.

El resto de la flota, compuesta por otros 24 aviones, llegará en junio del próximo año, junto a los simuladores de vuelo

Durante este curso, los instructores se prepararán para recibir el resto de la flota, conformada por otros 24 aviones, en junio del 2022. Será en ese momento cuando lleguen los simuladores de vuelo y ordenadores de Pilatus a San Javier, justo a tiempo tras la reforma del edificio de Fuerzas Aéreas, que se encuentra en obras y que estará listo antes de septiembre del 2022, informan desde la Academia.

Aún así, cabe destacar que los pilotos de la Patrulla Águila no se pasarán al PC-21 y seguirán pilotando sus míticos C-101 por decisión del Ejército del Aire ya que, «son aviones de fabricación española y una seña de identidad para la patrulla», sostienen fuentes de la AGA.