El terremoto que sacudió Lorca vació hospitales y residencias de mayores. Las calles se convirtieron en improvisadas salas de enfermos mientras llegaban las ambulancias para trasladarlos a otros centros de la Región. Desde el terremoto se activaron protocolos que permiten que infraestructuras cercanas puedan acogerlos desde el minuto uno y que no se repitan situaciones como las ocurridas el 11 de mayo de 2011.

Entonces, hospitales como el Virgen del Alcázar, se vieron obligados a saltar las vallas de los patios de recreo de los colegios de las alamedas para abrir sus puertas y trasladar allí a todos sus enfermos que habían sido desalojados de su centro. «Se utilizaron las pistas de fútbol de los colegios cercanos para esperar allí con todos los pacientes a que llegaran las ambulancias. En cuestión de horas se desalojó y organizó todo para que los pacientes pudieran tomar su medicación y su cena sin falta, ya que las ambulancias tardaron en llegar», afirma María Dolores Lafont, gerente del Hospital Virgen del Alcázar.

La experiencia llevó a que «se solicitara al Ayuntamiento poder contar con una llave del patio de los colegios para tener acceso a ellos en caso de emergencia, ya que fue allí donde se estableció el operativo de emergencia con todos los pacientes hasta que llegaron las ambulancias», añade.

El 17 de mayo el Hospital Virgen del Alcázar comenzó a recibir a sus pacientes, «solo seis días después de los terremotos, ya que la mayor parte del edificio no sufrió daños estructurales. Se trabajó muy rápido con el único objetivo de volver a acoger a nuestros pacientes para que estuvieran cerca de sus familias en esos días tan difíciles y se consiguió con creces», concluye la gerente del Virgen del Alcázar, María Dolores Lafont.