El portavoz local de IU-Verdes en Lorca, Pedro Sosa, comparecía este jueves ante los medios de comunicación para denunciar el "gran descontrol" que existe en Lorca en materia de ordenación del territorio y usos del suelo, y "cómo la deficiente gestión de los sucesivos gobiernos locales ha provocado que, a lo largo del amplio término municipal, veamos restos de explotaciones industriales, agrícolas y ganaderas abandonadas tras el cese de sus respectivas actividades, sin que la administración haya exigido a quienes las explotaron que demoliesen construcciones y tratasen sus residuos para evitar perjuicios a la comunidad. Entre esos efectos adversos Sosa cita la contaminación de suelos, del subsuelo, de la atmósfera, de los posibles acuíferos, o de las aguas superficiales. Además de eso, también se contaminan los paisajes y esas instalaciones abandonadas, en no pocas ocasiones, acaban siendo lugares de botellón y refugios para otras actividades no lícitas".

Y todo eso, sostiene Sosa, es lo que está pasando con un gran conjunto de cebaderos, abandonados desde hace casi dos décadas en un rincón de la diputación de Río, lindando con el suelo urbano de la ciudad y cercano a un 'Lugar de Interés Geológico' y al colegio público San Cristóbal. "Una gran explotación ganadera abandonada, con sus tejados de uralita rotos y contaminándolo todo, donde también son perceptibles las huellas de los botellones. Una explotación que fue cerrada por una resolución judicial tras un litigio emprendido y ganado por los vecinos de Río, y cuya empresa propietaria, con sede social en el campo de Cartagena y bastante saneada económicamente, está incumpliendo su responsabilidad social y sus deberes legales con Lorca y con los lorquinos".

Sosa ha pedido al Gobierno local que "se ponga las pilas. Estamos ante un hecho grave que el concejal de Urbanismo y de Medio Ambiente debería conocer y atajar de inmediato, recabando de sus servicios técnicos toda la información precisa para actuar técnicamente sobre esas ruinas peligrosas que contravienen los deberes urbanísticos básicos de todo propietario y la normativa ambiental más elemental".

Pero es que además para IU Verdes existe una razón añadida para atajar el problema desde ya, y es la "enorme proliferación de granjas de cerdos que en los últimos años han transformado el paisaje de Lorca de norte a sur".

Todos los expertos nos advierten, afirma Sosa, de que estamos ante una “burbuja especulativa que podría estallar en cualquier momento, y nosotros pensamos que la administración (la local y la regional), además del permanente control de la legalidad de estas explotaciones, debería garantizar a los ciudadanos de Lorca que cuando se produzca un eventual cese de actividad no nos van a dejar los esqueletos, los escombros y las ruinas de las mismas, contaminado los paisajes y los recursos de nuestro término municipal".

"Estamos hartos del cuento de siempre: unos pocos personajillos se amillonan a costa de la calidad de vida de los demás ciudadanos cuando el negocio ha dejado de interesarles, y “se largan con la pasta” dejando sus basuras y sus escombros. En esta Región tenemos ejemplos históricos sangrantes: la contaminación de la Bahía de Portmán, las grandes explotaciones de canteras sin planes de restauración, el abandono de fábricas y factorías, o las ingentes cantidades de plásticos que acaban en el mar tras la actividad agrícola de algunos sinvergüenzas sin escrúpulos que se aprovechan de la inacción de los gobiernos", advierten en IU Verdes.