A la cabeza de todos los que vieron la imagen, que saltaba de teléfono en teléfono este lunes, se les vino la misma idea: ¿procederá la vaca de uno de los dos barcos llenos de terneros que han atracado recientemente en Cartagena? En el caso del primer buque, el Karim Allah, hay que recordar que, cuando inspeccionado por los técnicos, faltaban vacas. Ecologistas ya apuntaron entonces que podrían haber sido arrojadas al mar.

El hallazgo que hizo ayer a primera hora un vecino de Calabardina, en Águilas, podría corroborar esta teoría, aunque aún está abierta la investigación pata tratar de esclarecer de dónde proviene la vaca muerta hallada en la orilla de la Playa de El Rafal, situada entre las calas del Charco y Rambla Elena, en Águilas.

Fue un hombre que salió a caminar por la playa el que dio la voz de alarma: se encontró con lo que ya de lejos le pareció una vaca, aunque no pegase nada que un animal de estas características estuviese en el mar.

Operarios del Servicio Municipal de Limpieza retiraban los restos mortales del animal de la orilla. En cuanto al motivo de que haya aparecido ahí, se debe posiblemente a que fue arrastrado por el fuerte oleaje que estos días azota la costa de Águilas.

Hasta la zona se desplazó también el concejal de Agricultura, Ganadería y Pedanías del Ayuntamiento de Águilas, Bartolomé Hernández, junto a un equipo municipal de Limpieza que procedió su retirada, en un camión pluma del Consistorio.

Hernández explicó que «sobre las ocho de la mañana recibimos el aviso de unos vecinos de Calabardina y di aviso al servicio de limpieza, al veterinario municipal y a Policía Local. El miércoles lo van a incinerar los gestores de residuos autorizados», algo que se llevará a cabo en Abanilla.

Sobre la procedencia, el concejal dijo que «en Águilas y en la zona de la Marina no tenemos conocimiento de que existan explotaciones ganaderas», por lo que «desconocemos la procedencia del citado animal».

El buque bajo sospecha es el Karim Allah, que transportaba 895 vacas y pasó un par de meses sin rumbo por el Mediterráneo, hasta que se le permitió atracar en el puerto de Cartagena. Precisamente el lugar de donde partió en 2020 con la idea de vender las reses a Turquía, algo que finalmente no pasó: se prohibió que el barco desembarcase en Asia ante la sospecha de que las vacas estuviesen enfermas, en concreto afectadas por la lengua azul. Al volver a la Región, faltaban vacas.

La Organización Marítima Internacional regula que, cuando un animal fallece durante una travesía, su cadáver deberá ser troceado antes de ser arrojado por la borda y siempre a una distancia superior a las 100 millas de la costa. El objetivo de la norma es claro: por separado, las piezas troceadas se hunden. En el caso de la vaca que ha aprecido en Águilas, está entera, por lo que, de confirmarse la sospecha de que la hayan tirado de un barco, se habría vulnerado la normativa. El cuerpo de una vaca flota.

Se da la circunstancia de que en las Islas Baleares esto les pasa bastante: recientemente cuatro cadáveres de bueyes aparecieron flotando en aguas de Mallorca.