La Guardia Civil ha detectado y denunciado a un vecino de Lo Ferro-Roldán (Torre Pacheco) por realizar una barbacoa en la vía pública mientras está activo el decreto del estado de alarma, informaron fuentes de la Benemérita.

Los guardias civiles identificaron al individuo, que se encontraba en la vía pública, en las inmediaciones de su domicilio, haciendo los preparativos de una barbacoa, actividad no autorizada por el confinamiento decretado Tras su identificación, el hombre fue denunciado por desobediencia.

Por otra parte, la Guardia Civil ha desarrollado una investigación para esclarecer un caso de maltrato animal. La investigación se inició cuando el Servicio Técnico de Veterinaria de Control de Zoonosis del Ayuntamiento de Murcia alertaron a la Guardia Civil de un supuesto caso de abandono de animales en el municipio.

La Guardia Civil activó el protocolo establecido para estos casos y movilizó a los efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que, junto con los técnicos del Ayuntamiento inspeccionaron el lugar donde se encontraban los animales con la finalidad de verificar los hechos.

Una vez en el lugar se identificó a una persona que supuestamente era la propietaria de un caballo. La misma informó durante la inspección que dicho animal no poseía ningún tipo de documentación ni identificación, que lo tenía desde hacía muy poco tiempo y que fue un regalo de una persona la cual supuestamente había fallecido.

El ejemplar, de unos tres años de edad, presentaba síntomas evidentes de desnutrición (caquexia), pelaje en mal estado y los cascos muy deteriorados. Además, en el interior del cobertizo donde se encontraba se encontró gran cantidad de heces.

Debido a los elevados síntomas de abandono que presentaba el équido y al estar en peligro por las condiciones deficientes en cuanto a bienestar animal e higiene en las que se encontraba, los Servicios de Técnicos de Veterinaria del Ayuntamiento lo intervinieron y trasladaron al centro de control de Zoonosis del mismo, para su recuperación.

Paralelamente, los guardias civiles continuaron con la actuación e investigaron al propietario del caballo, al que le instruyeron diligencias como presunto autor de delito relativo a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, por abandono animal.

Este delito está castigado con penas de tres meses y un día a un año de prisión, e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de la profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales, así como para su tenencia.