09 de agosto de 2019
09.08.2019
Arqueología

Más de cien mil años bajo tierra

Las investigaciones en la Sima de las Palomas confirman que los neandertales ocuparon este yacimiento en el último período intergracial

08.08.2019 | 21:47

Este verano han encontrado a mayor profundidad un molar enterrado alterado por la combustión.

Desde que un naturalista se encontrara en 1991 con los primeros restos de un neandertal, la Sima de las Palomas, situada en la montaña conocida como Cabezo Gordo (Torre Pacheco), ha sido una auténtica mina de oro para los arqueólogos. Las investigaciones de los últimos años han confirmado que los neandertales ocuparon ese lugar en el Paleolítico, y que además lo hicieron mucho antes de lo que se pensaba. El coordinador de las investigaciones, el británico Michael Walker, explicó que este verano han encontrado un molar perteneciente a esa época, a tal profundidad que es indudable que su procedencia se remonta a más de 100.000 años de antigüedad.

Con este diente, son ya 15 los restos pertenecientes a distintos individuos del Homo Neanderthalensis, «una cifra bastante elevada para lo habitual», según Walker, profesor emérito de la Universidad de Murcia, que trabaja junto a la Universidad de Oxford en estas exploraciones que se iniciaron hace más de 25 años.

En esta campaña, señala el informe, la excavación ha avanzado hasta una profundidad respetable y ha alcanzado los dos metros bajo tierra, y algo más de seis bajo la misma visera rocosa a la que había llegado el relleno de sedimento de la sima cuando se iniciaron las exploraciones.

La presencia de restos a tanta profundidad confirma su antigüedad, que se corresponde con el último periodo interglaciar. «Estos niveles profundos tienen, no ya 50.000 años como los esqueletos famosos de los neandertales, sino que pueden llegar a una antiguedad de entre 100.000 y 130.000 años», señala Michael Walker. En 2018 también encontraron un molar excavado, en 2017 un fragmento mandibular y en 2016 dos incisivos descubiertos, por lo que se confirma la presencia del Hombre de Neandertal en esta época anterior.

La zona donde están investigando está separada de los esqueletos neandertales en articulación a través de un conglomerado durísimo que se consolidó hace más de 65.000 años, por lo que es imposible que correspondan a una época posterior.

Ya utilizaban el fuego

Otra novedad del hallazgo de este año es que el diente estaba alterado por la combustión. Hacía unos veinte años que no encontraban algo así. Los indicios apuntan a que los restos de la Sima de las Palomas corresponden a un lugar donde los neandertales enterraban a sus fallecidos. En general, no presentan signos de haber sido incinerados, pero en esta caso sí sucede así.

Otra conclusión que se puede extraer de ello es que los neandertales utilizaban el fuego antes de lo que se pensaba. En esta capa de más de 65.000 años de antigüedad han encontrado útiles paleolíticos y huesos de animales con señales de combustión. «No hemos podido detectar empedrados o socavones que pudieran implicar un hogar delimitado; pero los indicios de la preparación y el asado de la carne abundan en toda el área bajo investigación», señala el informe de la Campaña de Excavaciones.

Además, este verano se han descubierto huesos que podrían pertenecer a un animal de importantes dimensiones, como una hiena o un león de las cavernas, una especie extinta que solo se conoce por las pinturas rupestres y por los restos fósiles como estos. Esta capa en la que están trabajando es extraordinariamente rica en restos de animales, desde la tortuga y el conejo hasta caballos, ciervos, uro, rinoceronte, hiena, lobo, puercoespín, etcétera.

También explican que la excavación de numerosos restos quemados del caballo silvestre podría apoyar la conjetura de que procedieran de esta capa otros tantos recuperados hace años los propios investigadores de los escombros mineros junto con fragmentos quemados de cráneos neandertales.

En los últimos tres años han identificado huesos y dientes de una hiena, un carnívoro grande, caballo, ciervo, etc. Así pues, creen que es posible que las capas profundas en vías de excavación correspondan al vertedero de un campamento neandertal situado alrededor de la boca de la sima en una pequeña terraza que luego fue eliminada por la erosión.

Sospechan que se alimentaban de materia vegetal

Según han comprobado en la Campaña de Excavaciones Paleontropológicas en la Sima de las Palomas, además de la carne, «es verosímil que el Hombre de Neandertal» que habitaba esta zona se alimentase con alimentos de origen vegetal. El profesor Walker, coordinador de los trabajos, es coautor con Amanda Henry y Robert Power, investigadores del prestigioso Instituto Max-Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, de un nuevo artículo científico sobre la presencia de fitolitos en el sarro de dientes neandertales de la Sima de las Palomas y otros yacimientos de la franja mediterránea de España.

«Los fitolitos demuestran que comían plantas, con toda probabilidad las semillas de gramíneas», explican los investigadores. Actualmente, están esperando los resultados de un estudio sobre las muestras tomadas de dientes de rumiantes excavados en el yacimiento de la Sima de las Palomas. Dicha investigación se desarrolla de la Universidad de Tubinga, en Alemania.

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