23 de junio de 2019
23.06.2019
La Opinión de Murcia
Obituario

Molina dice adiós a una de sus vecinas más longevas

Caridad Pujante, que fue homenajeada por el municipio y el Ayuntamiento al alcanzar los cien años de vida, fallece a los 103 años

23.06.2019 | 21:15
Caridad Pujante recibió un homenaje del Ayuntamiento en 2017.

Molina de Segura ha dicho adiós a una de sus vecinas más longevas y queridas: Caridad Pujante Muelas, que ayer sábado fallecía a los 103 años. Quienes conocían a una de las 'abuelas de Molina' aseguran que, hasta hace bien poco, ella misma se valía para realizar las tareas domésticas y realizar las compras oportunas para su casa. En septiembre habría cumplido los 104 años.

La anciana fue homenajeada por el municipio y el Ayuntamiento de Molina hace casi dos años, en octubre de 2017, por haber llegado a los cien años de edad. En aquel acto, celebrado en el Teatro Villa de Molina, a Caridad le obsequiaron con una placa con el escudo de Molina, así como con un ramo de flores. ''Yo no merezco tanto, aunque es todo un orgullo haber sido reconocida por todos mis vecinos'', aseguraba entonces.

Solía contar a los vecinos más jóvenes que Molina parecía ahora ''una capital como Madrid'' en comparación a hace unas décadas, ya que cuando ella era joven las carreteras estaban sin arreglar, las principales calles del pueblo eran montes e incluso la Gran Vía actual del municipio era ''un campo para plantar pimientos''. Es lo que tiene haber vivido en primera persona los cambios que ha sufrido la ciudad durante más de cien años, un logro del que pocos pueden presumir en el municipio.

El mercero del popular comercio molinense 'Las Marujas' y colaborador de este periódico, Paco López Mengual, aseguraba al conocer su fallecimiento que Caridad llegaba hasta su tienda hasta hace solo un mes sin necesidad de compañía, tirando del carrito de la compra.

Caridad siempre decía entre risas que había superado los cien años de vida debido a que ''trabajaba mucho, tanto de día como de noche''. Una de las 'abuelas de Molina' confesaba que de madrugada se iba a trabajar a una fábrica un par de horas y después por la mañana se iba a otra a revisar botes de conservas. Toda una vida de trabajo. ''Lo peor es que he pasado hambre en los tiempos de la guerra y la posguerra. A veces tenía para llevarme almuerzo y otras no'', aseguró.

La molinense contaba que fue a la escuela y que le gustó mucho aprender. Aunque no tenía hijos, sú que tenía hasta cinco generaciones de sobrinos que la ayudaban a diario en su casa. 'La hija del maestro de la música' recordaba con mucho cariño cuando iba a los conciertos de la banda de música que su padre, el director José María Pujante, dirigía.

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