10 de junio de 2019
10.06.2019
La Opinión de Murcia
Solidaridad

Un ángel a la vuelta de la esquina

Joaquina Pérez recoge ropa que nadie quiere, la lava, la plancha y deja las prendas listas para ser entregadas a quien las necesite

09.06.2019 | 20:22
Un ángel a la vuelta de la esquina

"Hay gente a la que le da vergüenza venir", comenta la vecina

Hay personas que nacen para ayudar a los demás. Dedican toda su vida de manera anónima a repartir lo que tienen o lo que les sobra. Cuando termina el día, duermen tranquilos, satisfechos y sin remordimientos de conciencia.

En Cieza, Joaquina Pérez Egea es una de esas personas que vive refugiada en el anonimato y con una dosis de solidaridad desbordante. Su buen hacer lo ha encaminado desde su propia casa, la cual ha convertido en un pequeño almacén en el que recoge ropa usada, aquella que ya nadie quiere pero que a muchos necesitados le puede servir.

Una vez en su poder, Joaquina la lava, arregla los desperfectos y plancha estas prendas, dejándolas listas para ser entregadas a quien más las pueda necesitar. Generalmente, abre su casa una vez a la semana y algunas veces, hay hasta colas en la puerta principalmente de personas magrebíes. «Vienen también españoles, pero estos prefieren acudir cuando no los ve nadie, ya que les da vergüenza», explica Joaquina Pérez, que, con 78 años, asegura haber encontrado una fórmula para dar escape a esa gran dosis de solidaridad que lleva dentro.

En su día la ayudó la Obra Social La Caixa, entidad que subvencionó las estanterías donde acomoda la ropa. Y ahora, la única ayuda la encuentra en el Proyecto Abrahán, cuyos voluntarios, cuando Joaquina se ve desbordada, se llevan a Murcia parte de esta ropa para acondicionarla y hacerla reutilizable.

Pero no solo ropa recoge Joaquina en su casa. «No. También recojo enseres que pueden ser muy útiles para personas con pocos recursos como por ejemplo cunas para bebés. Son muebles por regla general muy caros y que no todo el mundo puede comprar. Yo las recojo, las arreglo y las dejo listas para que puedan volver a ser utilizadas».

Otras demandas que cada vez son más frecuentes son los trajes de primera comunión o, incluso, los vestidos de novia o los trajes de novio. «Dicen que la crisis ya ha pasado, pero yo creo que no, que seguimos inmersos en ella a tenor de lo que yo veo, y eso se nota sobre todo en matrimonio españoles jóvenes, que no pueden sufragar los gastos para comprar el traje de primera comunión de sus hijos. Peticiones de esas o de trajes o vestidos de boda tenemos muchas», comenta Joaquina, quien recuerda que todo comenzó en la librería que regentaba hasta el año 2009 en la calle ciezana del Buen Suceso. «Una amiga me dejó una prenda para ver si alguien la quería. Aquello funcionó y hasta la fecha no he parado». Mientras tanto, Joaquina lamenta que las administraciones y los ayuntamientos se desentiendan de estas iniciativas que pueden paliar mucha necesidad entre los más necesitados.

Y no le falta razón a esta mujer, pues mientras seguimos destinando cantidades ingentes de dinero a través de grandes organizaciones no gubernamentales a las que no les faltan sus grandes y acorbatados despachos, el hambre y la necesidad la tenemos a la vuelta de la esquina y ni nos damos ni queremos darnos cuenta.

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