17 de febrero de 2019
17.02.2019
La Opinión de Murcia
Molina de Segura

Despedida por servir pescado a un comensal con discapacidad que era alérgico

Sus jefes le habían advertido de que en ese menú no debía utilizar este producto, pero no hizo caso

17.02.2019 | 18:30
Despedida por servir pescado a un comensal con discapacidad que era alérgico

La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Región de Murcia ha confirmado la procedencia del despido de una cocinera porque puso en peligro la salud de un cliente al incluir en el menú que se le había encargado confeccionar un ingrediente al que era alérgico.

La sentencia señala que pese a que sus jefes le habían advertido de que en ese menú no debía utilizar pescado, debido a la alergia del comensal a ese producto, desobedeció esa observación en dos ocasiones en apenas dos días.

Esa actuación motivó la queja de los responsables de la asociación de discapacitados de Molina de Segura a la que iban dirigidos los pedidos encargados a la casa de comidas en la que trabajaba la demandante.

Estos señalaron a la empresa que gracias a que habían detectado a tiempo la existencia de pescado en la comida, pudieron evitar que la misma pudiera ser consumida por el destinatario de la misma.

Además, alertaban a la empresa de que se había puesto en riesgo la salud del afectado, y, además, unos meses más tarde, dejaron de requerir los servicios de aquella, por la situación creada.

La sentencia, que confirma la procedencia del despido acordada por el Juzgado de lo Social de Murcia al que correspondió la demanda, señala que este declaró como hechos probados que la trabajadora había sido advertida de que en el menú no podía utilizar triturado de pescado.

No obstante, incumplió ese deber en el menú que preparó el 22 de noviembre de 2016, hecho que repitió dos días después.

Además, en una tercera ocasión, no elaboró pedido alguno del encargo que le habían hecho sus jefes para ser servido a una guardería de Librilla.

En la carta de despido, además de hacer un relato de esos tres incumplimientos, se le indicaba que debido a su actuación el cliente de Molina de Segura había dejado de operar con ellos, además del daño de imagen que su comportamiento había producido.

La Sala de lo Social, al desestimar el recurso de la cocinera, dice que las faltas cometidas fueron muy graves, al suponer su conducta un incumplimiento de las instrucciones de la empresa.

Y añade que no solo originó la pérdida de un cliente y que la imagen empresarial se viese afectada, sino que sus incumplimientos pudieron haber tenido "consecuencias relevantes para la salud de los comensales". 

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