08 de julio de 2018
08.07.2018
Lorca

Las vacas echan a los vecinos de Doña Inés

La pedanía, en la que residen unas 80 personas, denuncia que la construcción de una granja de vacuno provocará el abandono de la población

07.07.2018 | 18:16
Terreno donde se pretende construir la granja de vacuno en Doña Inés.

Vecinos de la pedanía lorquina de Doña Inés han iniciado movilizaciones para impedir la construcción y puesta en funcionamiento de una granja de vacuno cerca de la población.

Afirman que el proyecto está generando «crispación y alarma social entre el vecindario», y piden que este tipo de instalaciones se construyan en zonas alejadas de los núcleos poblacionales.

José Antonio García, presidente de la Asociación de Vecinos de Doña Inés, población en la que residen habitualmente unas 80 personas, indicó a esta Redacción que este tipo de construcciones son muy frecuentes en las pedanías altas de Lorca por tratarse de ''una zona muy atractiva para la ganadería''.

No obstante, reconoce que, ''para favorecer el turismo y contribuir a la repoblación que necesita el pueblo, habría que tener en cuenta que situaciones como esta no colaboran a ese objetivo''.

En un solo día, según el presidente de los vecinos, obtuvieron 300 firmas en contra del proyecto, a lo que se suma otra campaña de firmas digitales, cuyos resultados de protesta han puesto ya en conocimiento del Ayuntamiento de Lorca dentro del plazo de alegaciones que tienen para ello.

Los más perjudicados, añade el representante de los vecinos, son los que viven más próximos al lugar donde se quiere construir la nave, con capacidad para 599 reses.

El representante vecinal quiere dejar claro que no están en contra del sector ganadero, pues reconoce que ''nuestro potencial es la agricultura y la ganadería, pero que no construyan las explotaciones en la puerta de nuestras casas''.

En este sentido, afirma también que una de las ventajas que existe en las pedanías altas es que ''hay terreno suficiente para poder construir este tipo de explotaciones alejadas de los núcleos de población''.

A pesar de ello, reconoce que hay cebaderos de pollos y conejos a tan solo 150 metros de distancia del pueblo, ''construcciones que se hicieron hace varias décadas y que respetamos porque las familias viven de ello y no es cuestión de pedir que se vayan''.

De lo que se trata, según García, ''es de que las nuevas construcciones que se hagan en ese sentido sean alejadas del pueblo, algo que tendrían que tener en consideración también las autoridades competentes''.

Según García, ''es algo que estamos sufriendo no solo en las pedanías altas de Lorca, sino también en la zona de la huerta, y a lo que se debería poner remedio, o al menos, establecer un consenso entre las partes afectadas para ponerle una solución''.

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