11 de noviembre de 2017
11.11.2017
Medio ambiente

Un tercer vaso intentará contener la expulsión de lixiviados del vertedero

La planta de Abanilla ultima la regeneración de la zona mientras continúa aflorando la basura

11.11.2017 | 04:00

Los trabajos de restauración del vertedero de Proambiente situado entre Abanilla y la pedanía oriolana de La Murada continuarán con un tercer vaso para contener los lixiviados, una vez finalizado el sellado del vaso principal, donde se ha actuado con una inversión de 900.000 euros en sus 21.000 metros cuadrados. Las obras han evitado los incendios en las zonas de vertido y acopio de residuos que eran frecuentes, como explicaron fuentes cercanas a los trabajos.

La inversión será en torno a un millón de euros para las nuevas actuaciones en el antiguo macrovertedero, que consistirán en la construcción de una nueva balsa para el acopio de lixiviados, la tercera, y ya se han contratado los trabajos de elaboración de sondeos y redacción de proyectos de los antiguos vasos, denominados A y B, cuyos trabajos ya están en marcha y ascienden a unos 30.000 euros y que están en dos de las ramblas donde se han localizado enterramientos de basura sin ningún tipo de control en la parte alta del vertedero.

La nueva balsa de acopio de lixiviados pretende evitar que estos acaben bajando a los huertos cercanos, sobre todo cuando llueve, que se instalará en la parte baja, donde se situaba la gasolinera para camiones. El vertedero cuenta con otras dos balsas, la del vaso 3 con capacidad para unos 12.000 metros cúbicos y la del vaso 4, ésta de 53.000 metros cúbicos que permite almacenar grandes cantidades. A pesar de que el vertedero lleva más de dos años sin actividad, desde su clausura definitiva tras las denuncias a los antiguos gestores por parte del anterior equipo de Gobierno de Orihuela, con Monserrate Guillén (Los Verdes) de alcalde y Antonio Zapata (PSOE) de concejal de Urbanismo, quien encabezó esa presión, siguen brotando lixiviados por las toneladas de basura, que nadie sabe a ciencia cierta cuántas, que están enterradas en ese espacio.

Las dos arquetas de hormigón que se construyeron en estas últimas obras para sellar el vaso con el fin de que los lixiviados se canalizaran allí, se llenan continuamente. Un sensor avisa para que puedan ser vaciadas y trasladar esos líquidos contaminantes a las balsas de acopio. Como advirtió ayer uno de los ingenieros que están llevando a cabo los trabajos «los lixiviados seguirán durante mucho tiempo».

También se han ejecutado los trabajos previos de caracterización, mediante catas y sondeos, de la zona situada aguas abajo de la instalación, donde existen enterramientos de residuos, para proceder a la redacción del proyecto y, en paralelo, los ayuntamientos de Orihuela y Abanilla y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad, siguen trabajando de forma conjunta para continuar los trabajos de sellado. En la nueva balsa de acopio de lixiviados se pretende llevar a cabo un proyecto piloto de 'bioremediación', que consiste en la utilización de bacterias para eliminar los elementos contaminantes de los lixiviados. A su vez, estas bacterias producen gas metano que se utilizaría para generar electricidad.

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