05 de mayo de 2017
05.05.2017

Condenado a trabajos sociales por proponer a su mujer que se ahorcara

?La Audiencia Provincial conmuta la pena de cuatro meses de cárcel por 28 días de servicios comunitarios para un vecino de Ceutí

04.05.2017 | 22:45

La Audiencia Provincial de Murcia ha condenado a 28 días de trabajos en beneficio de la comunidad a un hombre que llamó a su mujer «loca, gandula y marrana» y a la que, además, le dijo que «se tenía que ahorcar», mientras esgrimía un pico. La sentencia estima así en parte el recurso que presentó el condenado contra la resolución de un Juzgado de lo Penal de Murcia que, en noviembre pasado, lo condenó a cuatro meses y veinte días de prisión, condena que ahora es sustituida por los trabajos comunitarios.

El tribunal, que tiene como ponente al magistrado Álvaro Castaño-Penalva, señala que el Juzgado de lo Penal no razonó por qué se decidió por la pena privativa de libertad, frente a la otra opción. La Audiencia añade que del relato de hechos probados «se deducen datos bastantes para que este tribunal pueda decidirse por la de trabajos en beneficio de la comunidad, atendiendo, fundamentalmente, al cariz de las amenazas, que fueron, ciertamente, leves». El Juzgado, en la sentencia que ahora queda revocada en parte, recogió como probado que los hechos ocurrieron el 17 de diciembre de 2013, en el domicilio familiar, ubicado en Ceutí, donde residen con su hija. La sentencia lo condenó, como autor de un delito de amenazas en el ámbito familiar, a la pena de prisión, ahora sustituida por los trabajos comunitarios, y le impuso un periodo de libertad vigilada de un año.

A la hora de concretar la pena, el Juzgado tuvo en cuenta que el denunciado presenta alteraciones mentales, con trastorno límite de la personalidad. Frente a lo que alegó el acusado en su recurso, en el que negó que los hechos pudieran ser calificados de machistas, la sala de la Audiencia señala lo contrario. «La conducta descrita en el relato de hechos -dice el tribunal- revela el empleo de la violencia como manifestación de una pretendida superioridad, un afán de imponer su voluntad y una falta de respeto, que son típicos del delito objeto de condena, especialmente, cuando, valiéndose de la superioridad que otorga su condición de hombre, la insulta y amenaza».

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